Los centinelas del arte en Santa Catalina tienen que bajar la guardia

  • El Ayuntamiento de Cádiz decide prescindir de la mayoría de los auxiliares de sala que ofertaban información al visitante y velaban por la seguridad de las piezas

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El Castillo de Santa Catalina baja la guardia. La política de recortes del Ayuntamiento de Cádiz ha obligado a prescindir de parte del personal de la empresa Serviarte, los centinelas encargados de velar por las exposiciones aquí exhibidas y cuyos servicios contrata el Consistorio desde hace unos años para esta labor.

Así lo confirmaban ayer fuentes municipales, quienes aseguraban que, "como consecuencia de la crisis, sólo se contratará personal de vigilancia en caso estrictamente necesario, como es el caso de las inauguraciones".

Como ha podido comprobar Diario de Cádiz en una visita realizada a la fortaleza, sólo la sala Alta de San Juan, de cuyas paredes cuelgan las obras de grandes dimensiones de Jeanette Leroy, es custodiada por una auxiliar de sala. A excepción de esta azafata, permanecen en estas instalaciones el conserje y el vigilante de seguridad que, lógicamente, no pueden estar atentos a todo cuanto acontece en cada sala.

Hasta hace unos días, la imagen era bien distinta, ya que la mayoría de los rincones expositivos del equipamiento cultural disponía de la atención de un profesional encargado de informar al usuario de los contenidos aquí albergados y de la salvaguarda de los mismos. Eran los miembros de Serviarte que, como ha podido saber este periódico, no cobran sus nóminas desde el pasado mes de marzo.

De esta forma, de los seis auxiliares de sala, únicamente permanecen contratados dos, uno en horario de mañana y otro de tarde, que ahora son los encargados de ofrecer toda la información referente al resto de exposiciones desde la Sala Alta de San Juan. Anteriormente, no todas las muestras contaban con este servicio.

De momento, se percibe las sillas vacías que ocupaban estos centinelas y un reguero de turistas cada vez mayor -al hilo de la llegada de cruceros y de la temporada alta- que deambulan, a sus anchas, de una sala a otra de Santa Catalina, sin nadie que haga las veces de cicerone.

En la actualidad se exhiben en el equipamiento municipal cinco exposiciones. Entre ellas, aparte de la muestra de la pintora Jeanette Leroy, la que Gh40 inauguró el pasado jueves dentro del ciclo La capilla tiene arte bajo el título Santa Catalina&Rothko Chapel.

En la sala baja de San Nicolás permanecerá hasta el 13 de junio la muestra fotográfica Cartagena de Frente, original de Antonio Castañeda Buraglia. La muestra es un impecable catálogo del patrimonio arquitectónico de Cartagena de Indias, con fotografías de edificios civiles, militares o religiosos vistos desde una inusual perspectiva, pues el autor ha unido digitalmente todas las fachadas de una calle y las ha conjuntado como si el espectador las viera al completo desde la otra acera.

También pueden verse en el patio de Santa Catalina la prolongación de la muestra escultórica que desde la glorieta Ingeniero La Cierva, en extramuros, exhibe el artista mexicano Enrique Carvajal por todo Cádiz, más conocido como Sebastián. Se trata de algunas de las piezas de La matemática sensible de Sebastián, que puede verse hasta el 30 de septiembre.

Espacios abandonados, de Dalia Khanmissy, es otra de las exposiciones inauguradas en este rincón la semana pasada. Una muestra que se adentra en la destrucción que tras de sí dejó la ofensiva israelí sobre Líbano y en el sinsentido de una guerra.

La decisión de prescindir de personal de vigilancia llega en un momento de crisis, pero también en la época en que arriba al Castillo de Santa Catalina un mayor número de visitantes.

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