El centenario de Vassallo recupera la figura del escultor

  • Mejoras en la exposición permanente y la presentación de una guía ilustrada dan inicio a la conmemoración

"Desde el siglo XX, se puede decir que un artista adquiere nombre no sólo por la valía de su obra sino, también, por el impacto mediático que consigue -comenta el historiador José Antonio Merino-. Tiene que saber estar en el momento adecuado o en el sitio adecuado o haber sabido venderse. Juan Luis Vassallo fue un escultor muy válido pero también fue una persona sencilla, poco dada a la notoriedad. Tampoco estaba vinculado a ninguna tendencia política y, todo ello, puede haber pesado en que su nombre no sea tan conocido".

El autor de dos iconos populares para muchos -como son la Gades y la Minerva del Círculo de Bellas Artes de Madrid- es objeto durante esta semana de los actos que conmemoran el centenario de su nacimiento -con cierto retraso, ya que se pretendía que no coincidieran con los previstos para el Dos de Mayo ni con la Feria del Libro gaditana-. El primero de ellos, que tuvo lugar ayer en el Centro Cultural Reina Sofía, fue la presentación de la guía de la muestra - Juan Luis Vassallo: Exposición Permanente- a cargo de José Antonio Merino -que también se encargará de impartir mañana la conferencia Juan Luis Vassallo: una vida en imágenes-. Una obra que, según su autor, pretende "mostrar al visitante, de manera sencilla y concreta, las distintas facetas de las piezas de Vassallo que se exponen en el centro".

Una muestra que incluye desnudos, obras de tema libre, proyectos de monumentos, esculturas religiosas, medallas… es decir, todos los palos que tocó el escultor gaditano. "La guía está dividida en capítulos de cuatro páginas, en los que se recogen los distintos aspectos de su producción y se comentan brevemente, con ilustraciones, las obras del artista -prosigue Merino-. Y otros dos, más pequeños, dedicados a su biografía y a las 'otras obras' de Vasallo en Cádiz, con la idea de que propios y extraños sepan qué monumentos, estatuas o vírgenes, más allá de la exposición, se deben a las manos de Vassallo".

Artísticamente, Juan Luis Vassallo se incluye en un grupo de escultores "nacidos entre 1880 y 1910" que contribuyeron "a renovar la escultura figurativa en nuestro país", partiendo de la tradición pero con rasgos de indudable modernidad.

"No se vincula claramente a ninguna de las tendencias existentes en España en la primera mitad del XX -explica Merino- , aunque participa de varias de ellas. Al principio, está influido por algunos escultores del llamado realismo castellano, como Julio Antonio o Victorio Macho. Más adelante, sobre todo en desnudos y temas libres, se sentirá atraído por el mediterraneísmo y por la obra de José Clará. Y como imaginero, por supuesto, por los artistas andaluces del Siglo de Oro: Martínez Montañés, Pedro Roldán..."

Merino resalta, además, la gran importancia que tuvo la docencia en la biografía de Juan Luis Vassallo: "Pasó más de cuarenta años como profesor en escuelas de Artes y Oficios y catedrático de facultades -comenta-. Quizá esa sea otra de las razones que le impidió dedicarse por completo a promocionar su obra. Vassallo se consideraba formador antes que escultor".

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