Un buen proyecto ferial

  • La 25 Feria de Arte Estampa ofrece una buena propuesta

  • Acuden los andaluces Rafael Ortiz, Manolo Barbadillo, Luis Gordillo y Sonia Espigares

No cabe la menor duda de que Estampa tiene un buen acomodo en las salas imponentes del antiguo Matadero madrileño -las propias estructuras físicas del mismo con sus decadentes estancias imprimen un carácter y una dimensión adecuada a la feria-. La misma está constituida por alrededor de ochenta stands lo que supone una superficie expositiva abarcable y no excesivamente abrumadora para el visitante. Además, esta Feria tiene algo que la hace tremendamente íntima y cercana. Y es que al ser la mayoría galerías españolas, desencadena una dimensión atractiva y muy controlable. También los muchos años de experiencia te proporciona encuentros muy agradables con veteranos galeristas curtidos en los infinitos desarrollos y desenlaces de muchas Ferias.

El catálogo de Estampa da cuenta de que su contenido está conformado por nombres muy importantes de las mejores galerías de España -Rosa Santos de Valencia, Siboney y Juan Silió de Santander, Xavier Fiol de Palma de Mallorca, Adora Calvo de Salamanca, Guillermina Caicoya de Oviedo, Aurora Vigil-Escaleray Gema Llamazares de Gijón, Ángeles Baños de Badajoz, así como Juana de Aizpuru, Fernando Pradilla, Silvestre, Max Estrella, My name's Lolita, Moisés Pérez Albeniz y Álvaro Alcaraz, entre otras, de Madrid y, por supuesto, nuestras Rafael Ortiz de Sevilla, Isabel Harley de Málaga, Yusto Giner de Marbella y Magda Bellotti que, aunque, presente desde hace años en la calle Fúcar de Madrid, seguimos considerándola tan cercana como cuando estaba en Algeciras-. Estamos, pues, en una Feria inmediata, fácil y muy jugosa; una Feria sin las espurias coheterías y falsos divismos de otros sitios. Se trata de un acontecimiento donde los galeristas van a trabajar denodadamente y a luchar por un mercado artístico tremendamente necesitado. En otras Ferias, junto al trabajo hay que establecer un tiempo muy importante para dejarse ver y participar en ese juego de tomas de contacto, apariencias y superfluas vanidades. La profesionalidad de los presentes se hace bien patente desde el primer momento. Además, las alharacas y exageraciones tan a menudo en otras ferias, en Estampa están, al menos, muy atemperadas y ocultas. La realidad de una Feria adopta, en ella, su más claro sentido y el juego comercial se hace evidente.

Participan nombres muy importantes de las mejores galerías de EspañaEl jerezano Eduardo Millán está presente en el stand de Castilla la Mancha con un bodegón

Como el recorrido es agradable, no demasiado caótico y, como decíamos al principio, bastante abarcable, lo mucho bueno que existe te atrapa desde el principio. Es la Feria del Vigésimo quinto aniversario y eso se nota. Hay mucho contenido, muy buenas proposiciones y manifiestos aciertos. El primero, haber elegido como artista invitado a Pedro Cabrita Reis, el autor portugués, activo de la mejor creación que se realiza en el país vecino.

El conjunto de lo expuesto en esta edición de Estampa nos conduce por los planteamientos habituales que dominan la plástica actual, con proposiciones de todo tipo y actuaciones que abarcan todas las amplias coordenadas del arte contemporáneo. Hemos asistido, en estos días, a momentos cumbres de la expresión artística más inmediata, con propuestas importantes que nos han quedado en la retina. Así, nos han parecido muy importante las obras de Pierre Gonnord, Tim Parchikov y Wolfgang Tilmans en Juana de Aizpuru; la escultura del granadino Pablo Capitán del Río en Artnueve de Murcia; los Juan Genovés de Aurora Vigil-Escalera, el espléndido y majestuoso Frontal constante II de Miguel Ángel Rodríguez Silva y la expresión superlativa de Anthony Stark en Fernando Pradilla; los magníficos dibujos arquitectónicos de Guillermo Pérez Villalta y el espectacular paisaje en rojo de Jesús Zurita, ambos en Gema Llamazares. La galería madrileña My name's Lolita nos deleitó con la potencia visual de la realidad descontextualizada del granadino Paco Pomet. El santanderino Juan Riancho presentaba en su stand de la galería Siboney, sutilísimas esculturas de Dis Berlín, así como Fractatus, un soberbio acrílico sobre bullkraft de Xesús Vázquez. También nos parecieron muy buenas las obras de Gloria Martín y de la joven granadina Irene González en Silvestre de Madrid y absolutamente completo el stand del Taller del Prado, con obras de Fernando Bellver, Alberto Corazón, Luis Feito, Joaquín Capa y, sobre todo, unos espectaculares Brinkmann. No me quiero olvidar del gran Bodegón con uvas rojas del jerezano Eduardo Millán, presente en el stand de Castilla La Mancha Y, así, muy buenas proposiciones que resumimos en las cuatro presencias andaluzas. El sevillano Rafael Ortiz hacía gala de su sabiduría y su stand no pasaba desapercibido con obras que contenían parte del arte sevillano de los últimos años; desde los planteamientos modulares de Manolo Barbadillo y la amplia pintura orgánica de Luis Gordillo hasta la solvencia representativa en las fotografías de la joven Sonia Espigares, pasando por la supremacía del concepto artístico de José Miguel Pereñíguez y la rigurosidad de Patricio Cabrera. La marbellí Yusto Giner presentaba varias obras espectaculares de Ángeles Agrela, sobre todo el Retrato nº 62, así como dos magníficas piezas de la jerezana Ana Barriga, Bebe agua, come barro y Canción de amor. La galería malagueña de Isabel Hurley mostraba la inquietante obra de Daniel Silvo dentro del programa MAPA. Magda Bellotti planteaba los dibujos de Cristina Ataide, la escueta bella sutileza de María Yelletisha, el potencial plástico de Eduardo Martín y el minimalismo conceptual de Jan Matthews.

Aquella Feria dedicada a la obra seriada que comenzó hace veinticinco años, ya ha cumplido su mayoría de edad. Ha sustituido la única intencionalidad de Feria para obra gráfica por un general planteamiento expositivo donde tienen cabida todas las propuestas artística. Ahora es una Feria llena de rigor y de intensidad. Sus proposiciones son sensatas y, en la mayoría de los casos, argumentan muy buenas situaciones. De todo lo cual suscribimos con entusiasmo.

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