Crítica de Cine

El brasileño Gustavo Almeida, esta noche en El PelícanoDrama sobre tragedia

La actriz libanesa Hiam Abbass (a la derecha) destaca en 'Alma Mater'. La actriz libanesa Hiam Abbass (a la derecha) destaca en 'Alma Mater'.

La actriz libanesa Hiam Abbass (a la derecha) destaca en 'Alma Mater'.

Después de la balada Fue de repente, el brasileño Gustavo Almeida presenta su segundo single El cielo siempre se abre, un tema potente y positivo que los gaditanos podrán escuchar en directo dentro de la actuación del cantautor que tiene lugar esta noche en El Pelícano MusiCafé.

El cielo siempre se abre, tal y como explican desde la oficina de management del artista, es un tema sincero en el que Almeida narra con gran sentimiento los obstáculos que ha tenido que superar para llegar donde está, dejando atrás su país y buscando fortuna lejos de sus costumbres y gente. Y es que Gustavo ha sido un gran luchador. Primero como futbolista profesional y luego en su vertiente musical.

El cielo siempre se abre está grabado bajo la dirección de Nacho Mañó, reconocido productor de artistas (Alejandro Sanz, Niña Pastori, Armando Manzanero, Presuntos Implicados, Santiago Cruz...) y tiene una línea de piano que abre espacio a las guitarras y a la batería, llevando la canción a la buena energía y positivismo.

Tras de 12 años de carrera musical, con una media de 80 conciertos anuales y 3 discos en su discografía, pronto verá la luz el cuarto disco de Gustavo Almeida donde estos temas, a buen seguro, serán grandes protagonistas.

Finalista y ganador de algunos de los más prestigiosos concursos de música de autor en España, a Gustavo Almeida lo pudimos descubrir en el café teatro Pay Pay donde llegó a la final del año 2008 donde compitió por los primeros puestos con Elena Bugedo, Marwan y Andrés Suárez, entre otros reconocidos cantautores.

Un piso, una puerta apuntalada, una familia y un padre ausente. Fuera suenan las bombas y los disparos de los francotiradores apostados en las azoteas de los edificios colindantes. Podría ser cualquier país de Oriente Medio, si no fuera porque el filme se titula, en su versión original, Insyriated.

La guerra civil siria se convierte así, gracias a la teatralidad de la situación y a su restricción espacio-temporal, en un evidente trasunto de otras guerras en la región, de todas las guerras, parece decir el belga Van Leeuw (El día en que Dios se fue de viaje).

Se trata aquí de mantener la fidelidad a la situación de encierro y al concepto dramático del filme, de hacer del hogar sitiado un escenario para la solidaridad, la dignidad y la resistencia, pero también para el miedo, la crueldad, las renuncias y la miseria humana que acechan cuando la muerte amenaza al otro lado de la ventana o detrás de la puerta.

La gran actriz libanesa Hiam Abbass (Los limoneros) conduce y organiza ese espacio, contiene y silencia la tragedia en espera de ayuda externa, soporta sobre su cuerpo la onda expansiva de la incertidumbre y el horror. Van Leeuw la sigue, escruta el espacio y el tiempo de la espera con soltura y recursos de puesta en escena, aunque el drama sobrescrito, la concentración de desgracias, vejaciones y afrentas, amenaza con resquebrajar la precisión del artefacto: la llegada de un par de violentos saqueadores pone en jaque una película que tal vez no hubiera necesitado forzar tanto sus elementos para seguir sobrecogiendo al espectador sobre los daños colaterales e irreparables de la guerra.

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