Programa Comienza el ciclo '1808-1812 Tiempo de cambios. La música en torno a la Constitución de Cádiz'

Una amena clase de música

  • El Quinteto Reicha de la Fundación Barenboim-Said ofreció ayer a los alumnos de Secundaria del Colegio San Felipe Neri y del IES Drago de Cádiz un concierto didáctico

Los estudiantes de Secundaria del Colegio San Felipe Neri y del IES Drago de Cádiz aprendieron ayer lo que es una flauta travesera, un oboe, un clarinete, una trompa y un fagot. Y no sólo de forma teórica, sino que pudieron verlos de cerca, conocer parte de su historia y su estructura, y escuchar sus diversos registros sonoros de la mano de los músicos del Quinteto Reicha de la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said.

Los primeros en recibir la clase fueron los alumnos de San Felipe y después, sobre las 12.30 horas, los intérpretes llegaron al IES Drago. Tras la presentación del vicedirector del centro, Salvador Hernández, el profesor de música se erigió en maestro de ceremonias y fue introduciendo cada intervención de los músicos.

"Esto es un oboe", comenzó Mónica Guerrero mostrando el instrumento que sostenía en sus manos. Contó que pertenece a la familia de los instrumentos de viento madera y que su embocadura está formada por una doble caña que se ata alrededor de un pequeño tubo metálico. Y explicó a los alumnos cómo se produce la música en este instrumento y su evolución histórica. "Es el que da la nota de afinación en la orquesta porque es el que tiene el sonido más penetrante", argumentó antes de mostrar al público que abarrotaba el salón de actos del instituto cómo suena, interpretando un fragmento del tercer movimiento del Quinteto mi bemol mayor Op 88 de Reicha, que los músicos iban a tocar por la tarde en el Museo.

Antonia Molina presentó a los niños la flauta travesera. Un instrumento también de viento madera, "aunque no se ve la madera. Pero en el Renacimiento era así", comentó. Y explicó que "generalmente lleva la melodía por arriba, no realiza el papel de acompañamiento".

La trompa es un instrumento de viento metal que se utilizaba en la antigüedad para hacer llamadas en las cacerías. Ana Blanco es la que toca la trompa en el Quinteto Reicha y explicó su forma, su evolución y su sonido. "Es un instrumento que suele acompañar", afirmó, y tocó un fragmento del mismo movimiento que sus compañeras para que los niños pudieran apreciar su timbre.

Tras la interpretación del mismo fragmento, ahora por todos los músicos, le tocó el turno al fagot, "que es distinto al oboe, aunque de la misma familia", explicó Luis Castillo, quien lo desmontó para mostrar las partes que lo componen. "Es un instrumento grave, acompañante, pero también ha desarrollado el registro de tenor". Y, además de interpretar parte de una de las piezas del concierto, tocó "algo melódico, para que veáis que esto también se puede hacer".

Todas las intervenciones de los músicos fueron muy aplaudidas por los estudiantes. Pero la de Justo Soldán fue la que más aplausos se llevó. Además de explicar las partes del clarinete y cómo se produce el sonido en él, pidió que los asistentes le acompañaran en su interpretación musical. Y sorprendió tocando los Duros Antiguos y el himno oficioso del Cádiz, de Manolo Santander, que fue coreado por los niños. "Para que veáis que la música es divertida", concluyó.

El profesor de música del centro explicó otras formas musicales, que el Quinteto Reicha fue ilustrando con fragmentos de piezas de diversos autores de los siglos XVIII y XIX, quienes reflejaron en su obra los cambios que se produjeron tras la Constitución de 1812. La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales se ha propuesto acercar esta época histórica a los gaditanos a través de un proyecto de la Fundación Barenboim-Said, que consiste en este ciclo de conciertos didácticos en centros educativos y otros gratuitos en el Museo Provincial. Los conciertos pedagógicos se celebrarán también en los IES Náutico y Columela.

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