Una alfombra teñida en rojo y negro

Todos las miradas se posaban en Penélope Cruz, una de las más esperadas de los Oscar... Al menos, para los españoles. Sin embargo, no hubo sorpresas. La cremallera se portó en esta ocasión y la mayor de las Cruz lució un Chanel de plumas que la firma había diseñado en exclusiva para ella. Lastima que no contasen con las poderosas caderas de la española a la hora de escoger el modelo.

La confirmación del posible romance entre Pe y el oscarizado Javier Bardem sigue haciéndose de rogar. Bardem acudió a la gala del brazo de su madre, quien proclamó a los cuatro vientos que su atuendo estaba recién salido de las rebajas de unos grandes almacenes.

A excepción de la frescura de la matriarca de los Bardem, esta edición de los Oscar no contó con una alfombra roja especialmente deslumbrante.

La pasarela cinematográfica se tiñó de rojos y negros, rompiendo con los tópicos. La modelo Heidi Klum se atrevió a rivalizar con la alfombra vistiendo un Dior nacido de la imaginación de John Galiano, que fue uno de los más aplaudidos de la noche.

La segunda mejor vestida fue Hillary Swank que se decantó por un discretísimo Versace de color negro.

Entre los hombres destacó Viggo Mortensen, ataviado con una elegante chaqueta tres cuartos.

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