Es admirable una ciudad volcada en el ingenio y el arte

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Javier Cansado, gran admirador de Cádiz y su Carnaval, habla del espectáculo que junto a su inseparable compañero Carlos Faemino, presenta hoy y mañana en el Teatro Falla. Son dos es el título de un montaje "cercano" que habla de esas cosas que a todos nos ocurren. De ahí, la clave de su éxito.

-¿Con qué ánimos llega Son dos al Teatro Falla?

-Cádiz siempre nos ha acogido muy bien y existe muy buen rollo con el público gaditano. La primera vez que fui al Falla, iba con un poco de nervios, por el público y por el propio teatro. Pero todo fue genial. Aparte, es halagador saber que se ha llenado el teatro.

-¿Es un gran admirador del Carnaval, hasta lo pregonó en Madrid. ¿Alguna vez le ha inspirado?

-No de forma concreta. En la vida te vas impregnando de todo lo que ves como los Monty Python, Les Luthiers, Typ y Col, Los Morancos o el Carnaval de Cádiz... para finalmente sacar tu propio planteamiento. Pero nunca hemos hecho algo que tenga que ver, por ejemplo, con Los borrachos del Selu.

-El objetivo de las coplas y el vuestro al fin y al cabo es el mismo, arrancar la carcajada.

-Pues sí. El cómico tiene además la ventaja de saber de forma inmediata, a través de la risa, si su trabajo es receptivo. Así que está claro el momento de retirar un montaje.

-¿Y cómo arranca Son dos la carcajada desaforada que tanto perseguís?

-Es una reflexión teórica y conceptual. Siempre se dice que la sonrisa es inteligente, pero para nosotros lo realmente subversivo, revolucionario y conmovedor es la carcajada. Esto es lo que buscamos, que al final la gente pierda la compostura. Al fin y al cabo la risa es lamentable porque te balanceas, gritas, se te desencaja la boca, los abdominales, es lo peor que hay estéticamente. Además somos muy autocríticos y nos gusta darle una vuelta de tuerca al chiste hasta conseguir este efecto.

-¿De qué elementos os servís para conseguirlo?

-Yo creo que parte del éxito que tenemos se debe a que lo que contamos en el escenario es cercano, la gente lo ha vivido o lo ha pensado.

-¿Es del todo cierto que vuestro único objetivo es arrancar la risa?

-Sí. Nuestro espectáculo tiene distintos niveles, uno más primario y otro más elevado, que no contiene tantas referencias cultas como rolling gags. Hacemos un espectáculo muy elaborado en este sentido, con reflexiones sobre asuntos que habitualmente no se hacen. Esto hace que funcione bien. También tenemos la suerte de que nos gusta mucho improvisar, siempre que podemos hacemos un cambio sobre el escenario sin avisar al otro. Esto hace que siempre estemos muy activos. Nos divierte mucho.

-Es muy difícil hacer reír. ¿Cómo hacéis para no bajar la guardia?

-Empezamos en la calle hace 27 años y si hacer reír al principio es difícil, ya que tienes que demostrar el verosímil cómico, el problema cambia con el tiempo. Ahora la gente viene a reírse, pero a la media hora quiere seguir riendo. Por eso, insisto, somos muy autocríticos y meticulosos. Detrás hay un trabajo enorme.

-La innovación es uno de vuestros puntos fuertes. ¿Cómo investiga en el humor Faemino y Cansado?

-Ésta es la parte más árida de la profesión porque un espectáculo nuevo conlleva mucho trabajo. Además, nos gusta hacer las cosas más difíciles o transgresoras. Nos ayuda el hecho de pensar que no hay tabúes y así nos va. Estamos en un momento muy heavy.

-Y en este momento tan heavy ¿Es apto vuestro humor para todos los públicos?

-Pues creo que no, no para todas las edades. Por otra parte, no exigimos un nivel intelectual determinado, pese a que el espectáculo sea muy cuidado y rico.

-Haciendo balance. ¿Cómo andamos en España de buen humor?

-Pues bien. Hay todo tipo de tendencias, desde la más cercana, como la de los amigos Morancos, hasta la más elevada, como la de Joaquín Reyes. Creo que es una buena época para el humor.

-¿Calle, tele o teatro?

-Sinceramente la tele no es buena para el karma. La calle es romántica y poética. Pero encuentro el equilibrio en el teatro, porque conserva un poco el espíritu ácrata de la calle y si le quitas la solemnidad, es la mejor opción.

-Por último, ¿cuándo se dejará ver de nuevo por las calles de Cádiz en Carnaval?

-Estuve hace doce años, vi la final del Falla, los coros e incluso las ilegales que, por cierto, podrían llamarlas las off Falla -bromea-. Me gusta mucho, y no tanto por la calidad, que también me gusta, sino por el rollo que hay. Es admirable que una ciudad esté volcada en el ingenio y el arte.

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