Los cines adelantan a hoy el estreno de la nueva entrega de 'Transformers'

  • Michel Bay presenta la segunda parte de los robots transformistas en una cara aventura que ha llevado a sus protagonistas por medio mundo · La producción ha costado más de 160 millones de euros

Hace dos años, la extraña alianza entre Steven Spielberg y Michael Bay dio como resultado un éxito de los que ya no hay en estos tiempos de bajadas de internet. En principio el proyecto parecía chocante. Que el Midas de Hollywood volviese a su filosofía ochentera de hacer megaéxitos de taquilla obviando la interesante última parte de su carrera y que eligiese los Transformers era extraño. Y que se apoyase en uno de sus más espureos herederos, el temible Bay, cineasta de trazo grueso donde los haya, lo era más. Sin embargo, la versión de estos juguetes que habían triunfado como serie animada en la televisión funcionó a las maravillas. El secreto pudo ser que primaba más las partes de comedia que las de acción y que lanzó a una pareja que empapeló paredes adolescentes, como el ascendente Shia LaBeouf y Megan Fox.

El taquillazo mundial del primer Transformers hacía inevitable la segunda parte, que atiende al bíblico título de Transformers: la venganza de los caídos. Una versión corregida y aumentada del primer film. En efecto, se abandona ahora el provincianismo de la aventura inicial, circunscrita a las urbanizaciones estadounidenses, y ahora se despliega por todo el planeta, como una aventura de James Bond.

Pero no sólo aumentan las localizaciones, sino que todo es más desmesurado en esta secuela. No en vano ha costado 160 millones de euros, mucho más que Transformers. De la docena de robots originales pasamos ahora a unos cuarenta. Los números marean.

La posproducción informática duro seis meses, mucho más que el rodaje. Unas trescientas personas se turnaban a lo largo de las 24 horas del día para sacar adelante los robots. Se calcula que cada segundo de efecto especial costó una media de 18 horas de trabajo. Transformers 2 es de estas películas que se ganan en la sala de efectos especiales, y no filmando delante de la cámara. Un ejemplo de la tecnocracia de la industria del cine actual, pero que según parece es la única capaz de llenar las salas de gente en plena crisis de espectadores.

Sigue el mismo reparto. LaBeouf continúa siendo el adolescente Sam y Megan Fox la chica de sus sueños, y de muchos internautas, según parece. John Turturro sigue siendo el excéntrico personaje de la primera parte aunque aquí ha dejado la CIA. También repiten Josh Duhamel y Tyrese Gibson como los militares que siguen a Sam. Hay nuevas incorporaciones, como Rainn Wilson como un excéntrico profesor, Ramón Rodríguez como el compañero de cuarto universitario del protagonista e Isabel Lucas. Aunque Shia LaBeouf dio un buen susto durante el rodaje del film el verano de 2008, al tener un accidente de coche. Volvió al trabajo dos semanas después, pero con problemas de movilidad en una mano. Algo muy molesto en una película de acción.

La historia de esta segunda parte nos presenta a Sam dejando a sus padres para irse a la universidad. Deja atrás al amor de sus sueños, pero la tranquilidad dura poco. Los Decepticon, los robots imperialistas, hacen un desembarco masivo en nuestro planeta para vengar la derrota de hace dos años. Sam junto con los Autobots liderados por Optimus, tiene de nuevo que hacerles frente. Pero esta vez será una lucha planetaria, que le lleva por Egipto y China.

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