25 años acudiendo a SanlúcarMás de dos mil visitas a los 'Guateques, Tocatas y Discos'

Director: Juan Rodríguez Romero. Corno de caccia: Wolfgang G.Haas; Violín: Wolfgang Nusko; Flaura: Christine Anleitner; Violoncello: Bertin Christelbauer. Programa: I.- Obras de F.J. Haydn; Sigismund Ritter Von Neukomm II.- Leopold Mozart: 'Concierto para Trompeta y orquesta en ReM'; Stanley Weiner: 'Concierto de Sanlúcar nº 3 para violín, flauta y orquesta OP.51'. Lugar: Auditorio de la Merced. Sanlúcar de Barrameda. Día: 8 de agosto de 2010. Asistencia: de aforo.

La Orquesta Camerata Austríaca de Linz, lleva un cuarto de siglo viniendo puntualmente al Festival, verano tras verano. Su director, Juan Rodríguez Romero se mueve como pez en el agua con sus integrantes, lo que sin duda le permite programar conciertos como el de la pasada noche del domingo. Un concierto muy trabajado en su concepto, sólido y con variedad de argumentos destacables. En primer lugar, no es nada habitual contar con cuatro solistas en un mismo programa. En segundo lugar, la cuidada elección de las obras a interpretar, pues aunque todas ellas sobre la base de que los compositores seleccionados son austríacos, o fuertemente relacionados con Austria (Haynd, Leopold Mozart y Ritter Von Neukomm), sin embargo se cuidó el detalle de programar el Concierto de Sanlúcar nº 3 para violín, flauta y orquesta de Stanley Weiner, músico americano, prolífico compositor y concertino, desde muy temprana edad, de Leonard Berstein, y al que el Festival A orillas al Guadalquivir, quiso rendir homenaje en este XXX aniversario, por su contribución a los inicios del mismo, y por haber compuesto los Seis Conciertos de Sanlúcar, a modo de los Conciertos de Brandemburgo de J.S. Bach. Por último, y en cuanto a la instrumentación de la orquesta, hay que destacar la utilización instrumentos poco comunes, como el 'corno da caccia', una especie de trompa, que el que suscribe es la primera vez que la oye en directo, o el detalle de interpretar el Concierto para trompeta y orquesta en Re Mayor de Leopold Mozart, con el 'Piccolo-Trompeta en La', o 'trompeta barroca', una octava más aguda que la trompeta normal.

El concierto, que duró unas dos horas, comenzó con la Sinfonía nº 30 Alleluya de F. J. Haydn, en una interpretación muy correcta de la orquesta. Siguió la Marche religieuse para trompa y orquesta, de Sigismund Ritter Von Neukomm, donde lo destacable fue la utilización del 'corno da caccia'.

La primera parte del programa concluyó con el Concierto para violoncello y orquesta en Do Mayor de F.J. Haydn, en una extraordinaria interpretación del violonchelo solista Bertin Christelbauer, quien dejó entusiasmado al público asistente por el gran dominio del instrumento demostrado en la calurosa (casi agobiante) noche que fue la del domingo 8 de agosto.

La segunda parte comenzó con el concierto para trompeta y orquesta en Re menor de Leopold Mozart, donde, de nuevo, lo destacable fue la utilización del instrumento, en este caso la trompeta barroca, que sin duda es la más adecuada para la obra compuesta por quien fuera el padre de W.A. Mozart.

El programa, y el XXX Festival concluyeron con el Concierto de Sanlúcar nº 3 para violín, flauta y orquesta Op. 51 de Stanley Weiner. Una interesante obra, donde se conjugan la enorme dificultad de la partitura del violín solista, con la belleza de la melodía que se funde con la fuerza y el ritmo de la bulería flamenca, y donde toda la orquesta Camerata Austríaca de Linz trabajó mucho y bien para hacer una estupenda interpretación. Impecables las actuaciones de Christine Antleitner y Wolfgang Nusko en la flauta y violín solistas respectivamente. No quisiera dejar pasar por alto el buen trabajo realizado por la percusión en esta última obra, y destacar la excelente intervención del contrabajo durante todo el concierto de clausura del Festival.

Haciendo propias las palabras del Director Artístico del Festival, confiamos en poder celebrar también el 50 aniversario de A orillas del Guadalquivir.

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