exposición | historia de un encuentro

Zuloaga y Falla La búsqueda de la esencia de un país

  • El Palacio de Carlos V de Granada acoge una muestra sobre el pintor vasco y el compositor gaditano que repasa la historia de su amistad y su ideario

A la entrada de la sala de exposiciones, en una vitrina, conviven una paleta y un cubo de pinceles de Ignacio Zuloaga, junto a una batuta y las características gafas redondas de Manuel de Falla que los españoles vieron a diario durante décadas en los billetes de cien pesetas con la imagen del compositor. Precisamente este cuadro de su amigo vasco integra la muestra junto a otros como Desnudo de pequinés o Desnudo del clavel en los que el artista vasco fijó para siempre el canon de belleza andaluza que ha llegado al siglo XXI. El Palacio de Carlos V repasa una relación afectiva que se alimentó con encuentros y cartas, con pasiones compartidas, que muestra además la influencia mutua, las colaboraciones artísticas y los trabajos en común de estos dos referentes de su tiempo. Zuloaga y Falla. Historia de una amistad repasa las casi tres décadas de amistad con una exposición que, a través de más de 150 obras de ambos artistas y de otros como Picasso o Hermenegildo Lanz, ensalza la unión de norte y sur que posibilitó su pasión compartida por la cultura.

Junto a la obra plástica, se completa la exposición con un nutrido cuerpo documental que incluye entre otras piezas inéditas, el manuscrito El retablo de maese Pedro de Manuel de Falla y las marionetas y personajes de este retablo que, en 1928 diseñaron y ejecutaron Ignacio Zuloaga y Maxime Dethomas. También la música se encuentra presente en la sala, con fragmentos de La vida breve del compositor gaditano; algunos de los cantes del Concurso de Cante Jondo que se celebró en Granada en 1922; y por supuesto, del Retablo de Maese Pedro.

En la presentación se revivió esta camaradería a través de María Rosa Suárez Zuloaga, nieta del artista; y la directora del Archivo Manuel de Falla, Elena García de Paredes, sobrina nieta del músico. "Vengo del norte, soy vasca, y Andalucía ha pesado siempre mucho y bien en nuestra familia, mi abuelo estaba comprometido de corazón con esta tierra", señaló la nieta del pintor, que recordó que se instaló en Alcalá de Guadaira porque era el foco de su inspiración junto a Castilla. "Ellos eran valientes, gente extraordinaria, unos héroes del momento con sus penurias incluidas", continuó la nieta del pintor. Elena García de Paredes, por su parte, destacó en su intervención que el Ayuntamiento de Granada ha sido una institución "muy valiente" que desde los años sesenta ha luchado por tener el legado de Falla, lo que permite conservar la "apasionante" correspondencia entre ambos artistas.

Los primeros documentos de esta amistad continuada entre el pintor vasco y el compositor y músico gaditano se remontan a 1913, fecha en la que Falla solicita a Zuloaga ayuda para sus obras, una petición que inició una relación epistolar, diversas colaboraciones artísticas y encuentros en París, Madrid y Granada. Quince años después llegaría a la Ópera de París (1928) El retablo de maese Pedro, que suma los personajes de Cervantes a la maestría de los dos artistas, después de unirlos además en el Concurso de Cante Jondo de Granada, en el que con ayuda de Federico García Lorca, Zuloaga prestó su arte para promocionar a jóvenes pintores.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca, subrayó "la gran potencialidad de Granada como ciudad del talento y la creatividad", algo que, en sus palabras, se debe a un sinfín de factores. "Mas allá del mosaico de opciones artísticas destinadas al disfrute ciudadano, más allá de sus escenarios monumentales e infraestructuras culturales, Granada es cultura por vocación y derecho propios".

El primer edil destacó el prestigio de su universidad milenaria, la capitalidad poética y también, el ser "cuna de grandes maestros, e inspiración de artistas y pensadores". Para Cuenca, "buena muestra de ello es la exposición que hoy ve la luz y atraerá a este complejo nazarí miles de visitantes, amantes de las artes y la música, para conocer la relación personal entre dos maestros y cómo esta historia de amistad se proyectó y concretó en un sinfín de proyectos culturales y filantrópicos".

Por su parte, la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, señaló que la exposición, que estará abierta hasta el 18 de septiembre, y que anteriormente se exhibió en Madrid y en Salamanca, recalca la vida y unión de dos artistas, "de los más grandes de la primera mitad del siglo XX", que compartieron "talento y saber crear para crecer juntos. "En la tierra de Lorca se dan cita un gaditano que sin dejar de serlo quiso ser de Granada y un guipuzcoano que amaba Andalucía", apuntó Aguilar, que destacó "el talento, saber, y creatividad" de los dos artistas y el compromiso y la complicidad constantes de Zuloaga y Falla.

José Vallejo, comisario de la muestra organizada por el Patronato de la Alhambra y Acción Española, José Vallejo, detalló que la exposición está ordenada por los hitos que reunieron a las dos figuras artísticas durante cerca de tres décadas, con el apoyo de documentación escrita y obras. Tras el último encuentro entre ambos artistas, cuando en 1932 el músico se alojó en la casa del pintor en Zumaya, llegó la carta de despedida que envió Falla a Zuloaga en 1939 antes de viajar a Argentina en 1939, donde murió en 1946, un año después que Zuloaga.

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