Flamenco

Vivir del arte, con arte

  • El grupo EA! saca al mercado su quinta grabación, de nuevo producida, editada y distribuida por su propio sello

Al final de uno de los muchos carriles que desde Chiclana hacia el poniente conducen hasta los esteros, Juan José Madrera y Pilar 'La Mónica' han construido un estudio junto a la azotea de su propia casa. La propiedad, desde luego, estará en los papeles, porque el lugar ha sido hecho suyo por todo aquel que en la localidad quiere registrar algo de su arte. En ese espacio familiar, por el que tanta gente pasa, se ha fraguado a lo largo de casi un año el último disco del grupo EA!, del que Pilar y Juan José son el núcleo inicial y -un tanto también- los padres de la gran familia en la que EA! se ha convertido: de los cinco componentes del primer disco a los ocho que -colaboraciones aparte- constan en los créditos de este último. De la formación inicial permanecen Carlos Rey (guitarra) y Nacho Vallejo (flautas), a los que se han sumado Ismael Alcina (bajo) y el joven Antonio Lizana, que se unió a ellos con apenas catorce años y que, en este disco, ya firma tema propio. Pero, también, en los coros están Juan Antonio Iglesias y Las Mónicas, Raquel y María. Un gran colectivo, pues, abierto y peculiar al que se ha ido sumando la gente que se ha ido empapando de su filosofía de vida y música.

A lo largo de la conversación, Pilar y Juan se reparten declaraciones que explican su forma de entender la vida y la música como dos caras de una misma moneda. Hablando del carácter esencial de algunos de sus temas, ella -por ejemplo- defiende el valor de la palabra simple y profunda. "La sociedad -anota- se complica mucho la vida y la clave está en lo sencillo. En las palabras simples y en lo que ello te sugiere o te transmite cuando lo escuchas. Si en ese momento estás viviendo algo especial y una canción te da energía o una palabra te despierta algo, esa canción se puede convertir en un himno para toda tu vida. Y esa es para mí una función muy importante de la música". Juan, por su parte y de nuevo en referencia al carácter de los textos que ilustran sus composiciones, defiende la función social y el compromiso que puede tener la música: "Cada uno con su micro, con su pluma o con su pincel tiene que crear conciencia. Ya sea Picasso con el Guernika o Paco Ibáñez con su A Galopar. Hay que emplear todos los medios que tenemos para crear conciencia". Sus opiniones, desde luego, son coherentes con una trayectoria que se remonta casi a la adolescencia de ambos, un tiempo recogido en una foto añeja en la que Juan acompaña a una Pilar que interpreta canciones de Violeta Parra y Mercedes Sosa.

Cuando EA! empezó a sonar, hubo quien englobó al grupo en el nuevo flamenco, una ubicación que el tiempo y sus canciones se han encargado de negar, pues aunque la raíz flamenca esté presente en sus composiciones, los horizontes de esta formación siempre han ido más allá. "El flamenco -apunta Juan- siempre estará presente porque somos de aquí, lo hemos escuchado desde chicos y va en los genes, pero bebemos de lo que nos vamos encontrando. Experiencias que se van acumulando como cuando, por ejemplo, compartimos escenario con músicos andalusíes y preparamos temas juntos…" Pilar, por su parte, destaca el valor de la creación, de hacer "la música que te sale, cantar como tú cantas sin tenerte que parecer a nadie". Con tangos, tanguillos y rumbas -de las de aquí y las de allá- con un toque étnico o rockero, lo cierto es que el grupo se ha ido construyendo un espacio propio y un público tremendamente fiel que siguen por igual sus discos que sus vivos directos. ¿Un grupo de culto? Juan no parece verlo claro. Sencillamente, se trata de personas de su misma sensibilidad que por todo el país siguen sus conciertos en eventos de lo más variado: festivales de flamenco, de música étnica, de rock… Como exponente, la gira de presentación de su nueva grabación que, desde mediados de abril a finales de julio, les habrá llevado por docena y media de lugares que van desde Motril a Salamanca pasando por Aranjuez, Lérida, Barcelona o Madrid. Y Chiclana y San Fernando, por supuesto.

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