'Vinagre y rosas', el disco "roteño" de Joaquín Sabina

  • El cantante se alía con el dúo Pereza y con los poetas Prado y García Montero

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Nació en Praga, creció en Rota, se llama Vinagre y Rosas. Joaquín Sabina rompe casi cinco años de silencio discográfico, pasa del Alivio de Luto al puro desamor, su nuevo disco ofrece el sabor agridulce de sus momentos álgidos, valga la paradoja, y anuncia gira por la Piel de Toro. Estrenado ya el primer single, Tiramisú de limón, donde Sabina se alía con el dúo Pereza, el futbolista Guti y el gran Joan Manuel Serrat, la flamante colección de canciones del artista andaluz se publicará el día 17 de noviembre, también en formato de disco-libro, y tres días después sonará ya en directo, en Salamanca, con las localidades agotadas en escasas horas. La gira, aun sin confirmar las fechas definitivas, concluirá el 22 de diciembre en Málaga y luego se extenderá por diversos países suramericanos.

Amén del par de piezas compartidas con Pereza, que destilan aires porteños, el núcleo del disco está producido por los inseparables Antonio García de Diego, Pancho Varona y José Antonio Romero. La mayor parte de los temas vio la luz en Praga, allá que se fueron Sabina y el escritor y amigo Benjamín Prado para hallar la inspiración. Les salió un disco pleno de vinagre y rosas. Rota, donde Sabina veranea junto al propio Prado, Almudena Grandes, Luis García Montero y otros literatos de postín, con Felipe Benítez Reyes como anfitrión, adornó las composiciones. En la villa roteña cobraron vida poco a poco, desde el verano de 2008, cuando Sabina comenzó a participar en los recitales poéticos organizados por el "clan literario" que ha hecho de Rota su refugio y su descanso.

Con la "pequeña" ayuda de sus amigos y de la luz bañada por la costa gaditana, Sabina completó el disco, que contiene títulos tan sugerentes como Cristales de Bohemia, Crisis, Virgen de la Amargura, Embustera, Violetas para Violeta y Viudita de Clicquot, la segunda parte de A mis cuarenta y diez. Sabina ya cuenta cincuenta y diez. Forever young. Trabajito le ha costado llegar hasta aquí, su carrera se trufó de vaivenes por mor del célebre "marichalazo". "Pa habernos matao", confesó el artista. En recientes declaraciones al diario chileno El Mercurio, apuntó: "Levanté el pie del acelerador para no ser un cantante muerto". En Rota, precisamente, Sabina se mostró mejorcito de lo suyo, nunca ocultó que sus amigos poetas de Rota le "salvaron" la vida artística, y quizá la anímica; le empujaron a seguir construyendo canciones que ya pertenecen a todos. Y a publicar sonetos y a convertirse en lo que siempre fue, un poeta con más veras, el cantante que vende libros, ahora que no se despachan discos, el poeta para escuchar y el músico para leer. Su éxito editorial ha colmado en parte este lustro huérfano de disco. Prado y García Montero tienen mucha "culpa" de la eclosión del poeta Sabina y del espíritu que impregna las coplas consagradas en el nuevo disco.

Pancho Varona, en su blog, escribe de esta guisa sobre la gestación del disco: "En noviembre empezamos con muchos bríos, en diciembre se nos bajaron los humos. Luego Joaquín y Benjamín Prado viajaron a Praga y se trajeron un puñado de buenísimas letritas nuevecitas y relucientes. Y ahí nació el disco realmente, en Praga. Después vino el viaje a Rota y el subidón musical...y luego un segundo viaje a Rota con otro subidón".

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