La donostiarra María Villar consigue el II Premio de Narrativa Breve Barbadillo

  • El segundo y tercer premio del certamen han sido para la malagueña Josefina Solano y el murciano Miguel Sánchez, respectivamente

Manuel Barbadillo y María Villar, durante el acto de entrega del premio. Manuel Barbadillo y María Villar, durante el acto de entrega del premio.

Manuel Barbadillo y María Villar, durante el acto de entrega del premio.

El relato de María Villar Luzuriaga Mala memoria ha sido finalmente el ganador de la segunda edición de los Premios de Narrativa Breve Barbadillo Versos 1891 en una dura pugna con los otros dos finalistas, Josefina Solano y su obra Lo que el tiempo no pudo, que consiguió el segundo premio, y Miguel Sánchez Robles con Todas las familias felices se parecen, que logró ser tercer finalista. Los tres ganadores fueron seleccionados por el jurado de un total de 290 obras que se presentaron al premio casi triplicando las recogidas en la primera edición.

En una entrañable entrega de premios en la propia bodega sanluqueña se recorrieron, de la mano del presidente de la bodega, los rincones más emblemáticos y diferentes estancias que frecuentaba su abuelo, Manuel Barbadillo Rodríguez, vinatero y poeta por el que se convoca este certamen literario. Además, se firmaron unas botas de Manzanilla para inmortalizar esta segunda edición del premio Barbadillo Versos 1891y unir una vez más el mundo del vino con la literatura.

Durante la entrega de los premios, el fedatario público y secretario del jurado dio a conocer cómo María Villar, donostiarra afincada en Pamplona, se impuso a la malagueña Josefina Solano que ya ha sido premiada en más de un centenar de certámenes literarios nacionales e internacionales y al catedrático murciano de Geografía e Historia, Miguel Sánchez.

Además de los 3.000 euros de la dotación del premio, Villar se llevó una de las 100 únicas botellas de este Amontillado de más de 125 años Barbadillo Versos 1891 cuyo valor de mercado es de 10.000 euros. Un vino que procede de la bota que Manuel Barbadillo recibió de su padre como regalo de bautismo en 1891 y en cuya presentación han participado empresas especializadas en el mundo del lujo. El cristal de Atlantis, uno de los más puros del mundo, fue soplado a mano para darle la forma de tintero a la botella de Versos 1891. El estuche que guarda el conjunto ha sido fabricado a mano por expertos marroquineros de Ubrique.

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