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Viaje con nosotros Explicaciones varias a por qué todo esto puede valer la pena

  • Félix J. Palma retoma en 'El mapa del tiempo' la historia de varias piezas de la mitología británica más reciente

Re-escribir la historia de una pieza clave de la moderna mitología británica, Jack el Destripador, sujeto de estudios tanto académicos como literarios, supone altas dosis de audacia. Hacerlo además invocando los viajes en el tiempo, la magia, o bien figuras tales como el Hombre Elefante, Henry James o Bram Stoker indica un oficio que no admite visos de vacilación para narrar lo que desea. Este es el caso de Félix J. Palma, cuya última novela, último premio Ateneo de Sevilla, se nutre de las posibilidades de la literatura de género para atraer al terreno propio, el de la literatura sin más, un sinfín referencias que serán reconocidas por los amantes de la novela fantástica y de aventuras, y que terminan por diluirse en una obra de exquisita erudición y ejecución que además resulta entretenida a rabiar. Homenaje literario a H.G. Wells, El Mapa del Tiempo ofrece algo que parecía imposible hasta ahora, la conjunción perfecta de entretenimiento y la más altas aspiraciones narrativas. Repleta de imágenes inolvidables, tejida de frases sugerentes y esgrimiendo una de las tramas más osadas y mejor trazadas de los últimos tiempos, el disfrute en este caso no está reñido con la asistencia a profundas reflexiones sobre las muchas contradicciones del hombre moderno, o la naturaleza de una humanidad en continuo enfrentamiento con un mundo cada vez más mecanizado y hostil, también escéptico, un tema tanto o más actual hoy día que durante la época victoriana inglesa, recreada de manera impecable por la novela. Curtido como escritor de alguno de los relatos más afortunados de nuestras letras recientes, en los cuales el componente fantástico ejerce como elemento poético de unión entre la realidad y sus muchas fisuras, El Mapa del Tiempo supone un paso decidido hacia el redescubrimiento de la fantasía en la novela española. Un delicioso viaje en el tiempo; una obra de una decidida actualidad bajo el acertado y nostálgico disfraz de la narrativa de otra época.

Junto a Mariel Barbery (La elegancia del erizo), Anna Gavalda es una de las más recientes y celebradas escritoras de la literatura francesa. Y, como ocurre con la Barbery, su última creación es un libro feliz. Más redonda en largo aliento que en relatos -suya es también la cinematográfica Juntos, nada más-, la Gavalda nos presenta aquí la historia de Charles Balanda, un cincuentón que descubre, poco a poco, que todos sus fracasos pueden conducirle a la más completa celebración de la vida.

El consuelo nos presenta dos líneas narrativas de profunda causa y efecto pero muy diferentes. Y, aunque en la primera de ellas Gavalda hace gala de la que quizá sea su principal virtud como narradora -esa cualidad que le permite desarrollar el pensamiento de sus personajes de forma tan natural que parece mezclarse con el del propio lector-, es la segunda parte de la historia la que termina ganándonos.

La autora descubre una emotividad cruda, alegre y desnuda, con el punto justo de desolación y un humor suave, acariciante. Toda ella es, aquí, sonrisa, calor, suspiros, pérdida. Y consuelo.

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