Varietés circenses

El mayor espectáculo del mundo, el circo, es soporte de este espectáculo donde se muestra la pericia del manipulador. El espacio de representación consiste en una pequeña tarima negra y una cortina de terciopelo corinto con adornos dorados, como telón de fondo tras el que reposan las marionetas que no están en uso. Cada una representa a una figura del circo, desde el mago con su elegante traje negro, sombrero de copa y capa, hasta el exótico tragasables, pasando por el forzudo, los equilibristas y como no, el payaso maestro de ceremonias. El tipo de muñeco empleado es la marioneta de hilo, accionada mediante una percha de cierta complejidad. En su mayoría, casi todos los utilizados corresponden con la tipología clásica conocida del público, aunque algunas recuperan morfologías añejas; así, se muestran algunas de barra, primitiva estructura de la marioneta de hilo; por otro lado, algunas poseen pequeños resortes que, accionados, causan cambios en el aspecto exterior del muñeco, aprovechados para giros de humor o efectos mágicos, de la misma manera con que se operaba con las antiguas "marionetas de transformaciones". El artista titiritero muestra una gran destreza y, aunque trabaja a la vista del público, consigue hacer olvidar su presencia, además de actuar también como ceremonioso regidor de escena de sí mismo. Sin embargo, se echa de menos una dramaturgia o hilazón entre los diferentes fragmentos. Con todo resulta muy entretenido y deja al respetable con la boca abierta, e, incluso, hubo alguna que otra espontánea que se dedicó a describir cada una de las evoluciones de las marionetas con tono de comentarista deportivo. La calle, es lo que tiene.

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