'Universo Gran', entre los muros de Santa Catalina

  • El castillo inaugura mañana una retrospectiva dedicada al pintor Enrique Gran, de cuya muerte se cumplen diez años

"Enormes derrumbes cósmicos entre avalanchas de luz". Así describe el académico Francisco Nieva el trabajo de Enrique Gran (Santander, 1928): la plasmación perfecta de los mundos que no vemos, o que vemos con el rabillo del ojo.

Una definición, y un estilo, que sorprenden en un artista que estudió a la vez que Antonio López y Lucio Muñoz en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y que mantuvo con los realistas madrileños relación de amistad durante toda su vida. Enrique Gran sólo realizó "algunos retratos muy puntuales" en estilo realista, apunta su sobrina, Begoña Merino Gran: "Llegó a Madrid interesado por el mundo del cómic, y tal vez eso contribuye a que la suya sea una de las aportaciones al arte español más peculiares del siglo XX".

En el décimo aniversario de su desaparición, el castillo de Santa Catalina acoge a partir de mañana la exposición Universo Gran. La muestra, integrada por unas cien obras, forma parte de los actos que desde distintas instituciones se están organizando para recordar la figura del artista: "El castillo de Santa Catalina es, a mi juicio, uno de los lugares expositivos más importantes de Andalucía -continúa Merino Gran-. Y nos permite traer la obra completa de Enrique Gran: no sólo los óleos más emblemáticos, de gran formato, sino también la parte más íntima: temperas, acuarelas y demás. Podemos mostrar, en esencia, cuál era el universo creador del pintor". Así, la muestra se repartirá en dos salas que aglutinarán, respectivamente, la producción referente a los Paisajes fantásticos -treinta óleos, la mayoría de gran formato-y a los Animales fantásticos -unos sesenta trabajos al óleo, carboncillo, tempera o acuarela que repasan por completo su mundo creativo-. La exposición contará, además, con una selección de escritos y apuntes del artista. "En la parte audiovisual -indica Begoña Merino- se proyectarán las imágenes protagonizadas por Enrique Gran y Antonio López que aparecen en El sol del membrillo, de Víctor Erice, en un diálogo que es una de las escenas más emblemáticas de la película".

Gran, que falleció en un incendio en su propia casa en Madrid en 1999, poseía una consistente trayectoria nacional e internacional: sus obras se encuentran en las pinacotecas del Museo Nacional Reina Sofía, Fundación Juan Marcha, Fundación Eulalio Ferrer (México), el Museo de la UNESCO de Nairobi o la Patrick Lannar Foundation, de Nueva York, entre otras. Está considerado como uno de los más destacados artistas de su generación, "con una peculiar visión de lo abstracto -apunta Begoña Merino-, con un estilo diferenciado y al margen de cualquier corriente y que incluso toma rasgos del cómic. De hecho, a veces se aproxima un poco a las pinturas negras de Goya en parte de sus dibujos".

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