Crítica de Cine

Tolkien de tercera y relato artúrico de cuarta

Idris Elba junto a Tom Taylor, en un fotograma de la película dirigida por Nikolaj Arcel. Idris Elba junto a Tom Taylor, en un fotograma de la película dirigida por Nikolaj Arcel.

Idris Elba junto a Tom Taylor, en un fotograma de la película dirigida por Nikolaj Arcel.

Curioso caso el de Stephen King, grandísimo autor de novelas de terror -pese a sus tosquedades- en el siglo XX (desde Carrie en 1974 hasta Misery en 1987 o, como mucho, Dolores Claiborne en 1993), fue decayendo desde finales de siglo para producir muchas (más de 30) pero menos interesantes obras en el siglo XXI. En las dos últimas décadas no ha logrado igualar La zona muerta, Cujo, It, Misery o El resplandor y Cementerio de animales -para mí sus dos obras maestras-. La larguísima serie de ocho novelas que forman el ciclo de La torre oscura recorre estas dos etapas de King, desde 1982 a 2012. El novelista la considera su obra maestra y tiene una legión de admiradores, por no decir adoradores, aunque cosechó críticas dispares (sus enemigos dicen que, por exceder la ambición de King sus capacidades inventivas y narrativas, es un western de segunda, un Tolkien de tercera y un relato artúrico de cuarta) y personalmente, no les voy a mentir, he sido incapaz de leerla pese a haber leído la mayor parte de su extensa obra de terror y haber temblado con El resplandor y Cementerio de animales como pocas veces o ninguna lo he hecho leyendo.

El cine lo ha tratado con esplendidez. Brian De Palma, George A. Romero, David Cronenberg, John Carpenter, Rob Reiner, Frank Darabont, Taylor Hackford, Tobe Hooper o Lawrence Kasdan han hecho excelentes adaptaciones de sus obras y Stanley Kubrick rodó una de las obras maestras del cine de terror con El resplandor.

Tal vez por el tratamiento de lo fantástico en la apreciable La isla de las almas perdidas y desde luego por el éxito en Estados Unidos de Un asunto real -nominada al Oscar y al Globo de Oro- el director sueco Nicolaj Arcel ha sido elegido para dirigir en su debut americano esta película que no ha contentado a los fans de La torre oscura, ha cosechado malas críticas y se ha estrellado en taquilla. J. Abrams y Ron Howard fueron tentados durante la década larga en la que el proyecto rodó por las productoras. Al final parece que no se ha tomado la mejor decisión.

Las aventuras en un mundo pos apocalíptico y retro futurista (o en varios mundos) de un raro cowboy artúrico (Idris Elba), inspirado en parte en el Eastwood de la trilogía del dólar de Leone, persiguiendo al Hombre de Negro (Matthew McConaughey), y de un adolescente desdichado (Tom Taylor) -en esto sí idéntico a los muchos adolescentes desdichados de King, desde la fundacional Carrie- que le acompaña con un pie puesto en un mundo supuestamente real y otro en un mundo supuestamente fantástico no logran en la pantalla el gancho que, dicen sus incondicionales, tienen en las novelas. Incluso aburren. Elba está regular, McConaughey fatal y Taylor correcto. Montaje y música precisan urgentemente tila.

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