Tokyo Sex Destruction presentan su último disco en la Supersonic

  • El cuarteto catalán, que vende más discos en el extranjero que en España, recala esta noche en Cádiz dentro de su nueva gira europea con 'The Neighbourdhood'

Tokyo Sex Destruction (esta noche en la Sala Supersonic) es una de esas bandas que suenan a clásicas cuando no llevan ni diez años pateándose escenarios. Su historia es la de cuatro tipos que creen en lo que hacen y se lanzan a la piscina importándoles bien poco si hay agua o no en ella. Apostaron por dar cien conciertos al año, publicar sus discos en el extranjero y actuar sin el complejo que suele acompañar a todo lo que surge en España y pretende cruzar los Pirineos.

Las consecuencias no se hicieron esperar: es uno de los pocos grupos españoles que suenan más en el extranjero que aquí. Venden discos como rosquillas en Francia o Alemania, y sus giras interminables transitan los rincones más recónditos de la geografía mundial.

JC Sinclair (baterías, sitar, voces y hammond), RR Sinclair (guitarra y voz), RJ Sinclair (voces, guitarra, bajo y pandereta) y RM Sinclair (bajo fuzz y voces) fundaron Tokyo Sex Destruction en la ciudad catalana de Vilanova i la Geltrú en 2002. Desde sus orígenes, la banda apostó por un sonido rotundo que deambula entre el punk, el rock, el soul y el garaje.

Su primer disco, Le Red Soul Communittee (BCore), los aupó a los primeros puestos de las listas de éxitos nacionales y extranjeras aun procediendo de una editora independiente. A su primer trabajo siguieron Big Red Box (2003), Black Noise Is the New Sound! y 5th Avenue South, ambos publicados en 2005.

Tras cuatro años de conciertos, en 2009 volvieron a los estudios para publicar el que es considerado por la crítica especializada como su mejor disco: The Neighbourhood.

En este último trabajo, Tokyo Sex Destruction alcanzan su madurez sonora incurriendo en un soul más limpio, aunque sin llegar a romper con el punk garajero que siempre los ha caracterizado. Tal vez tenga mucho que ver en ello la colaboración de Gregg Foreman en la grabación del disco, teclista que ha trabajado codo con codo con nada más y nada menos que Cat Power.

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