'Tideland' y el onírico mundo del cineasta Terry Gilliam

  • Campus Cinema proyecta esta película, ganadora del premio de la Crítica en San Sebastián

Tideland es el último eslabón en la carrera de Terry Gilliam, insobornable director que ha ido radicalizando su cine película a película. Antiguo miembro de los iconoclastas Monty Python, destacó por sus animaciones que luego pasaron a los filmes del mítico grupo. A raíz de ahí desarrolló una tambaleante carrera frente a una industria con la que no se entiende, con hitos como Brazil o Las aventuras del barón de Münchausen. Tideland se presentó en el Festival de San Sebastián donde consiguió irritar a gran parte de los espectadores, en un escándalo que hizo época en el festival. Aún así, ganó el Premio otorgado por la Crítica Internacional.

El film nace de una novela de Mitch Cullin, que Gilliam leyó en 2001. Aprovechando el parón en el conflictivo -como todos los del director- rodaje de Los hermanos Grimm, filmó la película. Habla de una niña que tras la muerte de su madre inicia un viaje con su padre drogadicto. Ella se refugia en un mundo de fantasía de la triste realidad, hasta que conoce a un joven disminuido psíquico y su pintoresca hermana. Lo más difícil de la película fue recrear el mundo onírico de la niña (Jodelle Ferland, vista en Silent Hill o The Messengers), para lo cual Gilliam contó con la diseñadora Jasna Strefanovic, con objeto de hacer algo que nunca se hubiese visto. En cualquier caso, hablamos de la obra de uno de los cineastas más barrocos y sugerentes de los últimos años.

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