El Tajo de las Figuras sigue cerrado al público por falta de seguridad

  • Acaba de recibir el distintivo europeo 'Itinerario Cultural del Consejo de Europa', pero hace más de dos años que la Junta lo cerró por problemas de seguridad en la escalera y el mal estado de los accesos

El Tajo de las Figuras, situado al abrigo de una cueva cerca del embalse del Celemín, en Benalup, es una de las joyas rupestres más importantes de la provincia de Cádiz y de toda la península. Así lo constata el distintivo europeo que acaba de recibir y por el que pasa a formar parte de los Caminos de Arte Rupestre Prehistórico, que directamente lo enmarca en un selecto grupo de rutas culturales visitables y galardonadas por sus valores culturales y turísticos. Y así figura, por ejemplo, en la sección Rutas de interés de la página web del Ayuntamiento de Benalup, donde se difunde los grandes valores de este yacimiento. Aunque, eso sí, informa que está "cerrado temporalmente".

Un cierre temporal que acumula más de dos años y medio. Concretamente, parece que desde octubre de 2008 nadie puede entrar a valorar si todo esto que cuentan sus afortunados visitantes, webs o los libros de historia es cierto. Que debe serlo, a juzgar por las hermosas imágenes que pueden verse del lugar.

Pero lo más triste de todo no es que se conceda un premio de dudosa fiabilidad -dado a que el cierre del Tajo de las Figuras impide disfrutar de sus valores turísticos y culturales, tal y como presume el galardón-, sino los motivos por los que permanece ajeno a los ojos de los visitantes, turistas y estudiosos.

Una escalera de poca estabilidad y la falta de adecentamiento del acceso a la zona parecen ser los obstáculos que impiden al público disfrutar de este magnífico exponente del arte rupestre. Así lo decidió la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en octubre de 2008 y así lo confirman desde la oficina de turismo de Benalup vía telefónica, desde donde informan que el Tajo de las Figuras no es visitable por "motivos de seguridad a la hora de acceder a la cueva, ya que la escalera que existe es demasiado vertical e inestable. Además, la entrada tampoco está muy bien adecentada. Así que la Junta lo cerró", señalan.

La cuestión es si la concesión de este distintivo otorgado en Cantabria la semana pasada desde el primer Foro Internacional del Itinerario Cultural Caminos de Arte Rupestre Prehistórico servirá para darle el empujón que merece este exquisito manjar artístico que legaron nuestros antepasados.

Y es que el nuevo itinerario se propone trabajar en la puesta en marcha de proyectos que doten de nuevas tecnologías a los lugares rupestres condecorados, así como el desarrollo de estrategias de atracción de visitantes, su fidelización, producción conjunta de grandes eventos y producciones culturales y la generación de un banco de imágenes del primer arte europeo, a modo de pinacoteca rupestre virtual.

Pero antes de iniciar estas interesantes actuaciones en el Tajo, sería necesario dotarlo de los medios necesarios -que no parecen demasiados- para abrirlo al gran público.

El yacimiento se encuentra en una propiedad privada, aunque hasta el momento de la clausura no suponía ningún problema. Incluso disponía de un guarda que velaba por el buen funcionamiento. En internet rondan informaciones sobre presuntos problemas con la propiedad y un proyecto que no ha llegado a buen puerto de expropiación o compra del terreno.

Si bien, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que hasta el momento del cierre gestionaba los permisos para grupos más numerosos, no se ha pronunciado todavía al respecto.

Las pinturas rupestres de esta cueva eran conocidas por los habitantes de la zona desde hacía mucho tiempo, pero no fue hasta el año 1920 cuando comenzaron a estudiarse, al hilo del interés que despertaron las numerosas representaciones de animales que aparecen junto a figuras humanas que realizan danzas, ritos o escenas en el interior de las viviendas.

Ya en 1924 fue declarado monumento Arquitectónico Artístico, pasando a ser un enclave de gran interés científico para prestigiosos historiadores nacionales e internacionales.

Desde su descubrimiento y durante varias décadas se han mojado las paredes de la cueva con agua, con el fin de ver mejor las pinturas y enseñarlas a los turistas. Pero, como resultado de esta práctica, se depositó una gruesa capa de cal encima de las mismas. Por este motivo a principios de 2005 se realizaron trabajos de restauración, dedicados sobre todo a la limpieza y consolidación por el restaurador Eudald Guillamet

Cuesta trabajo entender, por tanto, a qué se debe su prolongado cierre, ya que luce en perfecto estado de revista. Así que solo queda esperar que sus responsables decidan devolverle el lugar que se merece, para volver a mostrar estos encantos escondidos al abrigo de una cueva situada junto a la antigua laguna de La Janda, al margen derecho del río Celemín.

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