Susana Fortes gana el Premio Fernando Lara con la novela 'Esperando a Robert Capa'

  • La autora narra en su libro, ambientado entre París y Madrid, la relación entre el fotógrafo y su compañera sentimental

La escritora gallega Susana Fortes recibió ayer el Premio Fernando Lara, convocado por la Editorial Planeta y la Fundación José Manuel Lara y dotado con 120.200 euros, por la obra Esperando a Robert Capa, el relato de la complicada y libre historia de amor entre el fotógrafo y su compañera sentimental, Gerda Taro.

Fortes, que se presentó al galardón bajo el seudónimo de Victor Laszlo, el personaje de Paul Henreid en Casablanca, explicó ayer en el Alcázar, donde se hizo público el fallo del jurado, que su novela había nacido al enterarse del hallazgo, en México, de tres maletas de cartón con fotografías inéditas de Robert Capa realizadas durante la Guerra Civil. En este descubrimiento, cuenta la autora, había una fotografía que emocionaba a quien la contemplaba por la intimidad de la escena: en ella dormía Gerda Taro, pionera en el periodismo de guerra y novia de Robert Capa, ataviada con el pijama de él. "Empiezo todas las novelas a partir de una imagen, es una marca de fábrica, como un chispazo", comentaba ayer la novelista. Aquel bello retrato permitía poner en pie una historia de amor entre "personajes fascinantes que se creyeron su propia leyenda", una narración vibrante donde la fuerza del idilio, sin embargo, no lo edulcoraba todo. "Era una relación muy profunda, pero también muy competitiva", detalla Fortes, lo que le daba "unos matices muy interesantes" a esa pareja. Esperando a Robert Capa sigue a estos dos personajes desde el París del año 35 hasta el Madrid del 37 y, de paso, recuerda desde el respeto a unos héroes a los que, piensa la escritora, "este país debía una novela" por su implicación en la Guerra Civil, cuando "en España se decidía el futuro de Europa".

Fortes (Pontevedra, 1959), licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago de Compostela, se dio a conocer a mediados de la década de los 90 con Querido Corto Maltés, una novela sobre el aprendizaje sentimental de una mujer que tiene al héroe dibujado por Hugo Pratt como referente masculino. A esta llamada de atención le seguirían los libros Las cenizas de la Bounty (1998) y Tiernos y traidores (1999), aunque la consolidación de la autora en el panorama editorial vendría de la mano de Fronteras de arena, una intriga ambientada en Marruecos en 1935 que fue finalista del Premio Primavera de Novela en 2001. Dos años después, la escritora apuesta por una mayor densidad dramática en El amante albanés, por la que queda, de nuevo, finalista de otro galardón, el Planeta. Con esta editorial sacará sus dos siguientes novelas: El azar de Laura Ulloa (2006) y Quattrocento (2007).

Por otra parte, el profesor Manuel Moreno Alonso recibió ayer, también en el Alcázar, el Premio Antonio Domínguez Ortiz por su biografía El mundo de un historiador. Antonio Domínguez Ortiz, mientras que la profesora Cinta Canterla recogió el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos por el ensayo Las restricciones al principio liberal y la metacrítica de la razón ilustrada.

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