ENTREVISTA l Andrés Peña y Pilar Ogalla. Bailaores y coreógrafos.

"Sólo queremos bailar... por derecho"

  • El jerezano y la gaditana traen esta noche al Teatro Villamarta el estreno absoluto del espectáculo 0'Cádiz de la Frontera', donde el violín de Bernardo Parilla teje un encuentro entre dos tierras prolijas en cantes propios y riqueza flamenca

-¿Qué es exactamente 'Cádiz de la Frontera', una república independiente?

-Andrés Peña (A. P.): (Risas) Es nuestra patria y así se debe entender. Con ese nombre uno se puede hacer una idea de cómo se va a ir formado. Está basado en dos ideas, la vida de Pilar como gaditana y la mía como jerezano, en las dos tierras, en Cádiz y en Jerez, y aprovechando las riqueza que tienen sus cantes y sus estilos del flamenco. Todo eso lo hemos trabajado de una manera en la que no se trata de unir a las dos tierras, porque creo que llevan unidas muchísimos años, sino basarnos en sus cantes. Todo ello, con la narración de Bernardo Parrilla y su violín.

-¿Y cómo surge la idea?

-Pilar Ogalla (P. O.): Un día, una amiga nuestra nos dijo: '¿Cómo siendo los dos tan diferentes formáis pareja?' Ella nos conocía a los dos y somos muy diferentes. Yo me he criado en un sitio más abierto; y él, en un sitio interior, más cerrado. Cuando nos unimos la unión da resultados interesantes. Por ahí surgió la idea. Él ha vivido su flamenco aquí, yo allí, y cuando nos unimos nos enriquecemos uno del otro.

-¿Y no hay discusiones por aquello de la rivalidad entre Cádiz y Jerez de la que siempre se habla?

-P. O.: No. Discutimos sobre quién quiere poner un paso y quién quiere poner otro, pero sólo eso.

-A. P.: Todo es al cincuenta por ciento, vienen dos cantaores de Cádiz y dos de Jerez, una guitarra de Cádiz y otra de Jerez y como violinista viene Bernardo que digamos que es neutral, aunque sea de Jerez. Él nos une a todos. Eso de la rivalidad sólo se da en el fútbol y para eso hay que dejarlo. Entre ambas ciudades hay muchos lazos.

-Éste será vuestro segundo proyecto juntos, ¿hay muchas similitudes con respecto a vuestro último montaje, 'A fuego lento'?

-P. O.: A fuego lento fue un espectáculo que se hizo con muchísimo cariño pero en un formato más pequeño. Éramos los dos bailando, no teníamos cuerpo de baile. Éste es un paso más. A fuego lento tuvo una aceptación increíble y nos hemos visto desbordados. En todos los sitios que hemos estado: aquí en Jerez, en la Bienal de Sevilla, en Estados Unidos, en Mont de Marsan... Ha sido un espectáculo que ha tenido una gran acogida porque es muy simple y a la gente le gusta. Nuestra línea es esa y no la vamos a cambiar. Cante, baile y guitarra, pero siempre buscando una historia. Cádiz de la Frontera tiene algo distinto, tiene un pequeño hilo argumental y todo está muy enlazado, siempre basándonos en los palos de cada sitio. Por ejemplo, la soleá de Cádiz y la de Jerez, la malagueña de El Mellizo y la de Chacón, la trilla y el pregón de Macandé... En fin, vamos tocando todos los palos. Yo me he ceñido mucho al estilo jerezano para hacer mis cosas, por ejemplo la bulería; y ella se ha ceñido al estilo gaditano para hacer el tanguillo.

-P. O.: A fuego lento nos dio la oportunidad de trabajar en solitario y una cierta seguridad de cara al público. Eso te enorgullece y sabes que tu trabajo le gusta a la gente. Éste está en el mismo camino.

-Habláis mucho de ciudades hermanas pero realmente las diferencias entre ambas son notables en cuanto a estilos flamencos.

-P. O.: Eso es lo que nos llama más la atención. Se puede cantar por bulerías en Cádiz y en Jerez pero son resultados distintos. Nada más que el soniquete cambia si estás en un sitio o estás en otro. Yo me he enriquecido mucho de oír la bulería de Jerez desde que estoy con él y a él le llama mucho la atención cómo se canta en Cádiz por bulerías. Siendo dos sitios tan cercanos, ¿cómo pueden ser tan diferentes?

-A. P.: Estoy de acuerdo. Aunque sean tierras cercanas hay un salto entre el flamenco de una y otra. Allí, por la relación del carnaval, es todo más vivo y se nota en las alegrías, los tanguillos, las bulerías... Y aquí al contrario, es más reposado, se nota la crudeza de cuando se trabajaba en el campo. Yo diría que es más profundo, aunque no sé si es la palabra adecuada.

-P. O.: Cádiz, por ser ciudad de puerto, ha tenido mucha influencia del exterior, de ahí los cantes de ida y vuelta y demás. No son cantes originarios pero allí se oye eso. Aquí por ejemplo los cantes son muy de aquí, los ha creado el pueblo.

-¿Qué os da más miedo a la hora de llevar a cabo vuestra idea?

-P. O.: A mí me da pánico que no tenga gusto. Para mí, lo principal es que una cosa tenga gusto, puede ser sencilla, puede ser complicada, pero tiene que poseer ese gusto. El baile tiene que llegar a la gente y que haya una comunicación.

-A. P.: A mí lo que me da más respeto es el público. Cuando tú montas algo siempre tienes un motivo y quieres que el público entienda ese motivo. Ése es el miedo que tengo. Te puede coger mejor o peor, el duende puede pasarse o no venir nunca, pero lo que más respeto me da es salir delante y ver las cabecitas en la oscuridad. Luego, cuando entras ya se te olvida todo, pero al principio cuesta. Yo creo que le va a gustar mucho a Jerez porque entiendo que en el flamenco Cádiz y Jerez son hermanos. Lo importante es que las cosas de un sitio y de otro se noten. Y creo que se van a notar.

-Dentro de vuestro espectáculo también queréis dar vuestro particular flamenco a determinadas figuras, ¿no?

-A. P.: Sí, hemos querido que el espectáculo tenga también su particular homenaje a La Paquera y La Perla, dos grandes figuras.

-Hablábais antes de dotar a 'Cádiz de la Frontera' de un pequeño hilo argumental, algo que nunca habéis utilizado. ¿Consideráis que es algo necesario para montar cualquier espectáculo?

-A. P.: No, para nada. Es simplemente un pequeño hilo para saber por dónde vamos, pero nada más, nosotros no vamos por ahí. Hay otra gente que acepta coger el camino que te imponen los demás, pero nosotros no. Yo bailaré como me gusta y si le parece bien a los productores bien, si no pues nada, lo que no vas a estar es mintiendo.

-P. O.: No tiene por qué llevarlo. En A fuego lento no llevamos hilo argumental y gustó mucho. Estar dentro de una historia lo hace visualmente entretenido, pero la esencia es bailar, tocar y cantar.

-Y os atrae, por ejemplo, la idea de levantar un clásico, un 'Romero y Julieta'...

-A. P.: (Risas). De momento no, y si lo hacemos irá en la línea que llevamos. Clásicos hay muchos y muy buenos, por eso por ahora no queremos hacer nada de eso.

-P. O.: A lo mejor me pongo unas trenzas y se las tiro por la ventana (risas). Ahora mismo no es el momento. Está claro que la limitación nunca es buena, tienes que ir siempre avanzando. Si alguna vez llega lo haremos, pero ahora mismo estamos en un momento de sólo querer bailar y por derecho.

-Pilar, ¿podrías definir a Andrés como bailaor?

-P. O.: Él como bailaor me parece una persona que siempre busca la profundidad en lo que hace. Es muy espontáneo y casi nunca lleva nada muy montado. Cuando lo lleva todo muy preparado no se siente bailaor. Se ampara en la inspiración y en lo que en cada momento el cantaor le cante. Yo soy al contrario.

-Y a Pilar, ¿cómo la definirías?

-A. P.: A ella le gusta tenerlo todo montado, pero lo que más me llama la atención es que es muy femenina bailando. Utiliza sus caderas, tiene mucho gusto... Y de eso hoy día cada vez hay menos. Las bailaoras de hoy están haciendo cosas más bruscas con los pies y se está perdiendo un poco el gusto.

-Ambos lleváis muchos años bailando. Al echar la vista atrás, ¿cómo veis la evolución?

-A. P.: Miro un poco atrás y la verdad es que si he evolucionado o no lo tiene que decir el público. Cuando te subes ahí arriba y bailas el público es el que te pone en el sitio. Tengo 33 años y llevo bailando desde los diez, y bueno sí he notado una cierta madurez. He estado trabajando con mucha gente de primer nivel y eso ha enriquecido mi formación.

-P. O.: Quizá la evolución te la da un poco eso, cuando una empieza a ponerse ahí arriba y conoces a otras personas que influyen en tu vida. Estar en contacto con tanta gente buena te da la evolución. Además, esa experiencia acaba dándote también mucha seguridad.

-Ahora que habláis del contacto con otra gente y demás..., ¿se encuentra el baile actual en su mejor momento, tal y como dicen algunos que ocurre en el toque?

-A. P.: La verdad es que no os sabría contestar. Soy muy partidario de bailar espontáneamente, aprovechar el momento en el que te están cantando o tocando. Eso tiene un gran riesgo porque de otro modo te encuentras que no vas a bailar bien; bailas, pero sin garra y pellizco. Todos trabajamos una técnica para cuando no estemos inspirados. Qué pasa, pues que esa técnica se está poniendo en primera línea y se está dejando al lado lo genuino. No sé si el baile está en el mejor momento o no pero se están investigando otros terrenos, aunque no sean muy ortodoxos, y se están haciendo cosas muy buenas. Está en muy buen momento, aunque no sé si el mejor porque antes estaban Farruco, Carmen Amaya, Paco Laberinto... No se puede quitar a toda esa gente de un plumazo.

-P. O.: Yo sí veo el baile en buen momento. El abanico del flamenco es muy amplio y cada persona va a utilizar en su momento lo que sienta. Si está sintiendo técnica que exprese técnica y si siente lo otro que exprese lo otro. Como veo a tanta gente que baila tan bien, creo que el baile está en un buen momento, aunque no en el mejor.

-Y la vida en común, ¿cómo la lleváis? ¿Llegáis a desconectar cuando estáis en casa?

-P. O.: Ahora mismo no desconectamos, al menos hasta que no pase el estreno.

-A. P.: Hoy por ejemplo he dormido poquísimo. Me desperté y he estado como un búho dándole vueltas al coco. La responsabilidad de los ensayos y poner de acuerdo a la gente es lo que más consume.

-P. O.: El problema es que no tenemos mánager ni director escénico, entonces entre los dos nos ocupamos de todo. Todo lo que una compañía grande conlleva está reducido a nosotros dos y ese trabajo nos pesa mucho.

-A. P.: Estamos solos y es complicado estar pendientes del vestuario, de los músicos... En fin, de todo.

-De las ayudas entonces, mejor no hablar...

-P. O.: En este espectáculo hemos invertido todo, pero todo nuestro, ayudas de producción no hemos tenido, la verdad.

-A. P.: Tenemos que agradecer a la Fundación Villamarta que confíe en nosotros. Tal y como está hoy la cosa es un premio 'gordo'. Otra cosa es que tú quieras embarcarte en una historia mayor. En este caso, es una inversión, pero estamos orgullosos de haberlo hecho. El espectáculo ha quedado como queríamos. Puede gustar más o menos pero lo que yo quería hacer está hecho.

-P. O.: Es muy curioso porque David Palomar y David Lagos se han encargado de sacar algunas cosas, en cuanto a letras y demás, para que todo tenga un poco de concordancia. Es una intro en la que uno saca las cosas de Cádiz y el otro la parte de Jerez. Es curioso como estando tan cerca las cosas son diferentes.

-Hablando de David Lagos, David Palomar, Jesús Méndez... Menudo elenco....

-P. O.: Estamos supercontentos y ellos también tienen muchas ganas de trabajar, son jóvenes.

-Hay muchos palos y muchos artistas, habrá sido difícil encajar la duración para que no se os vaya...

-A. P.: Es una de las cosas que estamos cuidando para que a la gente no se le haga tan largo. Estamos metiendo la tijera para que como máximo estemos una hora y veinte minutos. El problema es que los momentos de improvisación tienen que estar, sino se pierde todo.

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