Sólo seis de las 135 cuevas con arte rupestre están protegidasPatrimonio para conocer la evolución, en el Campo de Gibraltar

  • La pintura de signos es la característica de estas cuevas, la mayoría postpaleolíticas

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En menos de 50 kilómetros el Campo de Gibraltar ofrece un viaje en el tiempo. Desde la Cueva del Moro, en Tarifa -que contiene pinturas rupestres de los que habitaron la zona 18.000 años antes de Cristo- a la Laja Alta, en Jimena, con arte que data del año 1.000 a.C.

Sobre el estado de protección del arte rupestre en el sur de la Península Ibérica se ha abierto un debate tras los daños aparecidos en la cueva de Los Alemanes que Lothar Bergmann, presidente de honor de Asociación Gaditana para el Estudio y la Defensa del Patrimonio Arqueológico (Agedpa), denunció ante la Guardia Civil.

En la zona hay seis cuevas protegidas: El Ciervo, La Bailadora y Bacinete en Los Barrios; la Laja Alta en Jimena; la Cueva del Moro y Atlanterra en Tarifa. El Tajo de las Figuras no se incluye ya que está en Benalup.

Según el presidente de Agedpa, Antonio Ruiz, aparte de la falta de protección de este incalculable patrimonio, no existe ninguna medida de conservación. "Las pinturas son muy vulnerables. Además de los procesos naturales que afectan a las cuevas, hay demasiados actos vandálicos que aceleran su deterioro. Habrá gente que hace pintadas sin saber que está ante una figura del paleolítico, pero muchos hacen daños porque sí", explicó Ruiz.

En la actualidad la asociación tiene registrada 135 cuevas con figuras rupestres en el Campo de Gibraltar, sin sumar los abrigos de la Janda, que se acercarían a los 200. Sin embargo, en opinión de Agedpa, la protección y conservación de este importante legado no está garantizada. En este sentido, la asociación no reivindica la colocación de rejas en todas las cuevas con pinturas rupestres, aunque sí en las que son de fácil acceso.

Asimismo, Ruiz recordó que otra asignatura pendiente en lo que ellos denominan Arte Sureño radica en que el patrimonio histórico de la comarca no es visitable, salvo excepciones. "Las cuevas no están habilitadas a pesar de tener el status de Bien de Interés Cultural (BIC). El ciudadano tiene el derecho de conocer este patrimonio histórico y las administraciones, la obligación de protegerlo", precisó.

Las denuncias ante el Seprona se acumulan. En el cedéArte Sureño, obra de Lothar Bergmann, hay un apartado bajo el nombre Galería de los Horrores donde hay ejemplos de los atentados que el arte rupestre sufre en el Campo de Gibraltar y La Janda. La Agedpa reconoce que denunciar más no implica que la solución vaya a llegar antes. "En Los Alemanes ya se denunció un caso similar al de la semana pasada hace dos años. Vino entonces un técnico de la Junta de Andalucía y el tema se olvidó. A estas cosas se llega tarde como pasó en la cueva de La Bailadora", sostuvo Ruiz.

Pero la meta más importante de la asociación es la inclusión del Arte Sureño en el Arco Mediterráneo. En 1998 la Unesco incluyó en la lista del Patrimonio Mundial el arte rupestre del Arco Mediterráneo, reconociendo así la importancia de estas expresiones milenarias de la creación humana.

Pero, incomprensiblemente, quedaron fuera de esta medida los conjuntos artísticos de las provincias de Cádiz y de Málaga.

La Comisión de Cultura del Parlamento Andaluz aprobó el 25 de mayo de 2006 por unanimidad la propuesta del grupo Izquierda Unida, que pedía el inicio de los trámites para que el Arte Sureño sea incorporado en la lista del Patrimonio Mundial de las Unesco. Agedpa apuesta por una ampliación de la declaración ya que la realización de un nuevo expediente sería casi imposible. Así, una vez que las pinturas rupestres de la zona obtengan esa cobertura legal, la puesta en valor y las medidas de protección y conservación no supondrían tantos problemas.

Pero la asociación va más allá. No sólo pide la inclusión de la zona en la Unesco, sino que el patrimonio se dé a conocer. "Nos han tachado de facilitar el acceso a las cuevas por divulgar en unos cedés la información que tenemos. Los ciudadanos tienen derecho a conocer el Arte Sureño, porque lo que no se conoce no se puede cuidar", aseveró Antonio Ruiz.

En opinión de Agedpa, la protección del arte rupestre debe ser percibida como una necesidad absoluta y no como algo marginal o secundario en relación con los objetivos económicos o turísticos. La asociación puntualiza que se trata de un problema de educación y de promoción cultural en el más amplio sentido de la palabra.

Las figuras de la cueva del Moro, en Bolonia, son más antiguas que los bisontes de Altamira. El Arte Sureño se localiza en el sur de la provincia de Cádiz y representa uno de los conjuntos más importantes de arte rupestre de Europa. Los équidos encontrados en Tarifa representan el arte paleolítico más meridional del continente europeo.

Pero la conservación del arte rupestre no es solo una cuestión de leyes, es sobre todo una cuestión de educación. Sin embargo, en el Campo de Gibraltar la experiencia educativa en este apartado es casi anecdótica. "Estamos ante un patrimonio irrepetible. Nadie va a volver a pintar y para colmo, está muy poco valorado", sentenció el presidente de la asociación. Por su relevancia universal y a fin de salvaguardar el patrimonio, exigen su incorporación a la Unesco.

El Campo de Gibraltar posee un patrimonio extraordinario en cuanto al arte rupestre pero las inclemencias metereológicas, la presencia de animales que las usan como refugio y, sobre todo, la acción del hombre, están causando la degradación de unos lugares de vital importancia para el conocimiento de la evolución del hombre.

La inmensa mayoría de estas cuevas se encuentran en el término municipal de Tarifa, donde se han localizado 54. Le siguen Los Barrios, con 39; Jimena, con 20; Castellar, con 18; San Roque, con 3 y La Línea, con 1.

Las inmensa mayoría de las cuevas que se encuentran en el Campo de Gibraltar son postpaleolíticas, es decir que pertenecen al Neolítico, Calcolítico, Edad de Bronce o Edad de Hierro. El arte Paleolítico (Edad de Piedra) está realizado por tribus que se dedicaban a la caza o a la recolección, por ello dibujan figuras animales. El arte Postpaleolítico se caracteriza por la utilización de signos abstractos. Estas cuevas debían ser lugares de reunión donde se celebraban ritos sagrados o sociales. Según los responsables Agedpa, la importancia del arte en esta zona reside en el hecho de que "aquí existen manifestaciones prehistóricas realizadas en un periodo que duró casi 20.000 años. Estas nos permiten contemplar todos los cambios de estilos, técnicas, evoluciones e influencias culturales que tuvieron lugar durante tan dilatado espacio de tiempo".

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