Manuel Lombo. cantante

"Sólo me alejo del flamenco en los discos, en los directos me gusta mantener el estilo"

  • El artista de Dos Hermanas acaba de lanzar al mercado 'Yo', un álbum muy personal en el que ha compuesto todas las canciones y que incluye el poema de Lorca 'La aurora de Nueva York'

-Regresa con un álbum cuyo título parece irrumpir al grito de "aquí estoy yo".

-Más bien es porque el disco tiene mucho de mí, empezando por las composiciones de las letras, que las he realizado yo. Es un trabajo en el que se muestra mucho de mi personalidad, de ahí que hayamos escogido Yo como nombre.

-¿Cree que el público cada vez demanda más que sea el cantante el que componga sus propias letras?

-En este caso no lo he hecho por esa razón porque, a la hora de interpretar, yo empatizo de la misma forma con letras compuestas por mí o de otros artistas. Por eso siempre he buscado que sean letras que a mí me transmitan para poder hacerlo yo luego con el público. Pero no creo que sea algo que pida el público, se trata de algo más personal.

-¿Tenía ganas de convertirse en compositor?

-Además de tenerlas creía que había llegado el momento, porque uno puede desear algo mucho y no estar preparado para llevarlo a cabo.

-El disco suena a EEUU en los años 50.

-Justamente. Cuando la gente me pregunta sobre cómo catalogar este disco o dentro de qué estilo enmarcarlo yo siempre digo que hay dos vertientes. Por un lado hay canciones muy orquestadas del estilo de los años 50 y por otro ritmos más pop, sin tanta orquestación.

-Como cantante usted se mueve como pez en el agua en el flamenco y, sin embargo, cada vez se aleja más de él. ¿Por qué?

-Sólo me alejo de él en los discos, porque en los directos me gusta manter el estilo, siempre incluyo algún tema flamenco en el repertorio. Se puede pensar que me he cansado del flamenco o que ya no me gusta, pero no. Simplemente es que en este álbum he hecho lo que me ha apetecido. De hecho, este disco se podría haber llamado Lo que me ha salido del alma. De todas formas, aunque este estilo no esté presente en el trabajo sí lo está en mi persona.

-No es el primero que se desvincula del flamenco. Artistas como Pastora Soler también han rehuido del cante jondo. ¿No quereis que se os encasille?

-Yo creo que tiene más que ver con lo que sienta cada uno en el momento. En mi caso, a lo mejor el disco siguiente me da por hacerlo íntegro de flamenco o hago un recopilatorio de sevillanas, por ejemplo. De hecho, tengo un disco paralelo a todos mis trabajos, Incienso y mirra, con el que sigo haciendo conciertos año tras año. Sin embargo no tiene nada que ver con mis otros álbumes.

-Hace unos años realizó Azabache con motivo de su 20 aniversario, ¿qué supuso rendirle homenaje a un espectáculo de esa envergadura?

-A todos los niveles fue una experiencia maravillosa, ya no sólo por lo que se conmemoraba, sino por con quién se llevaba a cabo. De los cuatro artistas yo era el último que llegó al mundo de la música de manera profesional, con lo cual me encontraba rodeado de tres mujeres a las que había admirado siempre. Para mí tuvo mucho impacto emocional y, por supuesto, a nivel profesional, porque hicimos más de 30 galas en los mejores teatros del país.

-Retomando su nuevo trabajo, ¿qué va a descubrir el que escucha a Manuel Lombo desde siempre y con qué se va a sorprender aquél que lo oiga por primera vez?

-No sé si la gente que me sigue hasta ahora se sorprenderá, pero sí los hay que han oído el disco y han notado mucho el cambio. Con respecto al que me escuche por primera vez, nuestra intención es que se convierta en seguidor y este disco, independientemente de las letras o de mi interpretación, es muy agradable de escuchar, por lo que creo que se puede conseguir.

-Entre las canciones del disco la única que no ha compuesto es La aurora de Nueva York, un poema de Lorca al que puso música y voz Enrique Morente. ¿Es un homenaje a ambos?

-Realmente nunca pensé en rendirle homenaje a ninguno de los dos. Ésta es mi canción favorita y simplemente, al fallecer Enrique Morente, pensé que tenía que grabarla en alguno de mis futuros trabajos. En esta versión que yo hago no hay ninguna reminiscencia de Morente porque lo hemos alejado completamente del flamenco.

-Pero, al escucharla, remite un poco a ese estilo.

-Bueno, es que mi voz es absolutamente flamenca y yo sí que he cantado este tema en ese estilo. Además, al principio hemos hecho un juego de voces que hacía mucho Morente. Yo he ido superponiendo voces con trozos de canciones suyas muy conocidas para tratar el tema con un sello muy Morente, salvando las distancias y con todo el respeto del mundo, claro está. Pero vamos, yo lo que quería, en definitiva, era darme el gusto de poder cantar mi canción preferida.

-Recientemente, Cristina Heeren ha sido galardonada por la Cámara de Comercio de Sevilla por sus 20 años de mecenazgo flamenco y, además, ha ingresado en la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. ¿Qué ha supuesto para usted su figura?

-Ella siempre me ha apoyado desde el principio y, aunque me prefiere haciendo flamenco, le gusta mucho este trabajo. Ella misma declara que no sabe si es un disco de canciones españolas con música americana o al revés. Para mí eso es un certificado de garantía. El que a Cristina Heeren le guste un trabajo mío, con su experiencia y buen gusto por la música, significa mucho.

-Con tan pocas oportunidades en el mundo de la música, ¿cree que hacen falta más personas como ella?

-Yo creo que existe en España un problema educacional. Ella, por ejemplo, no encuentra ningún mérito en lo que hace, porque está educada en eso, en que hay que apostar por el valor de los demás. Claro, su bisabuelo fue mecenas de Marconi y desde su casa se hizo la primera emisión de radio. El mecenazgo es algo que Cristina Heeren tiene muy interiorizado y eso aquí no se estila.

-¿Volverá a cantarle una saeta a la Macarena este año?

-A ella no creo, aunque no lo tengo premeditado. Es algo a lo que le tengo mucho respeto y en lo que juega un papel muy importante la emoción del momento.

-Por concluir de un modo más distendido, los estilos musicales van cambiando en usted, pero el pelo de Manuel Lombo permanece inmutable.

-La verdad es que tengo muy buen pelo (risas). Reconozco que hay veces en las que me apetece mucho cortármelo, pero soy consciente de que es mi sello y ahí se queda.

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