Luis García Gil. Escritor

"Serrat es el artista que aúna como nadie la calidad con lo comercial"

  • El autor gaditano publica con Efe Eme una obra sobre 'Mediterráneo', el álbum esencial de Serrat. Es la segunda que lanza este año tras la dedicada a Clint Eastwood y Don Siegel.

Lo tenía y tiene todo. Talento, carisma, don de gentes, compromiso y una envidiable trayectoria. Pero sobre todo, Joan Manuel Serrat es y será trascendente para la música española, en cualquiera de sus épocas y encrucijadas temporales y personales. Su compinche musical Sabina lo resume muy bien cuando asegura que "además era guapo, el cabrón". No se puede calificar de forma más explícita y jocosa la figura de Serrat, ese "artista que no falla" dice Luis García Gil, autor experimentado en terrenos serratianos que acaba de publicar con la editorial Efe Eme la obra Mediterráneo: Serrat en la encrucijada, su segundo libro ya en 2015 tras Don Siegel & Clint Eastwood. Una historia del cine americano.

Y siendo un nombre único, el compositor catalán tiene una obra cumbre con título de mar físico y sentimental que, como tal, sitúa al artista y su legado en unas coordenadas interesantes para reflexionar. "Uno cree que lo sabe todo sobre Serrat", explica García Gil, pero "con este libro, que enriquece mi bibliografía sobre él, he descubierto cosas nuevas, a medida que vuelvo sobre su figura veo que es inagotable. Mi primer libro sobre Serrat salió cuando yo tenía 30 años. Con 40, encuentro en esas canciones claves desconocidas que me hacen ver su grandeza como creador. Mediterráneo es el disco por antonomasia, álbum de vivencias que sintetiza a un artista. Ahí está el mejor Serrat".

De aquella trascendente obra es curioso, comenta el autor, "que no se hubiera hecho un libro antes en España sobre un disco que significa no sólo 10 canciones sino todas las emociones que ha ido repartiendo por el mundo. Es un disco-patrimonio, ha ayudado a la gente a vivir. El arte sirve para mucho, la música acompaña, te forma, emociona y enriquece... Nos hace mejores".

Mediterráneo, una canción que es "capaz de aunar poesía y música" al igual que Serrat "aúna como nadie la calidad con lo comercial", es sólo la joya de la corona de un álbum grabado en Milán en 1971 en apenas una semana y en el que en sus créditos, curiosamente, no aparece quiénes son los músicos que lo grabaron, algo que se solía obviar en la época y cuyos nombres "nadie ha desvelado aún". Existen otras perlas como Lucía, Pueblo blanco, Aquellas pequeñas cosas o Vagabundear, canciones escritas por un hombre "que no tenía ni 30 años, con una madurez asombrosa para hablar de cosas que ha perdido como si tuviera 60".

Para explicar a Serrat, siempre "a través de su obra, que es lo importante", admite el escritor, hay un problema y es que "es muy reacio a hablar de sus canciones y tiene todo el derecho a hacerlo. La memoria juega malas pasadas porque cuando te metes en la documentación de la época te encuentras con sorpresas pero también alguna laguna que el propio Serrat tampoco es capaz de solventar . Quiero que alguien en un futuro siga esta senda y descubra otras cosas", admite.

Olvidos inconscientes aparte ¿intuía el músico catalán y su equipo la trascendencia de esa grabación? "Seguramente no", opina García Gil. Sin embargo, parece que The Beatles o Bob Dylan "lo tenían todo planeado, sabían que sus canciones en un determinado momento serían algo importante e interesante rescatar esos archivos para el público. Entiendo que la cultura anglosajona en torno a la música es otra. Si Mediterráneo la hubiese grabado en inglés Dylan probablemente tendríamos varias tomas de los temas del disco. Pero esto daría para otro debate".

Aunque esa trascendencia de Serrat es incontestable, el autor se ha servido también en este libro -a la venta sólo a través de internet- de un conjunto de voces intergeneracionales para contar, recordar y amar al artista tanto como él lo hace. Desde el citado Joaquín Sabina -que tiene en su casa enmarcado el manuscrito original de Mediterráneo- a Ismael Serrano, Marilia, Dani Martín, Jaime Urrutia, Ramoncín, Adrián Iaies o el músico indie Fabián. Todos "se vuelcan con emoción hacia un disco que es influencia y parte de sus vidas" y explican, a modo de encuesta, "lo que significa Mediterráneo en 2015 para mucha gente" pero también "a nivel técnico, hablar de las canciones desde la partitura. Aquí el aporte de Juan Jesús Payán ha sido esencial", remarca.

No obstante el título del libro alude, por otra parte, a una encrucijada. Su escritor lo explica: "El disco Mediterráneo nace de un retiro casi en el verano del 71. Él era un icono pop y se sentía hastiado de lo que rodeada a su figura pública, de sus músicos, rompe con el arreglista Miralles, tiene su enésimo conflicto con el mánager Lasso de la Vega... Como todo gran artista fue discutido por cuestiones ideológicas. Creo que la retirada fue una necesidad de replantear su carrera y de ello resultó el disco Mediterráneo, compuesto en Calella de Palafrugell, su rincón en la Costa Brava", el mismo que una década después vería nacer la voz de Sílvia Pérez Cruz, heredera de la sensibilidad serratiana.

Porque la grandeza de Serrat reside también "en haber reconocido a sus maestros" como los músicos de hoy y las distintas generaciones de oyentes lo hacen con él. "Serrat y la música de este país deben de entrar en los planes de estudio, hay que acercar a los niños a la poesía a través de la canción", declara.

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