Sentimientos en delicado equilibrio

Un escenario negro y vacío, lleno de vasos de cristal dispuestos en líneas diagonales, y una cristalina bailarina, de aspecto nórdico con rasgos raciales, bastan para sumergir al espectador en el universo del alma femenina. Este trabajo constituye una nueva visita a nuestra ciudad de una compañía de danza ciudadana del mundo, pues fue fundada en París por el actor, bailarín y coreógrafo asturiano Tino Fernández y luego instalada en la capital colombiana, Bogotá. Tanto los espectáculos presentados en el FIT de Cádiz, Sé que volverás (2000) y La mirada del avestruz (2004) como el presentado en La Lechera, se caracterizan por su sentido de la teatralidad con una danza cargada de significación. En esta ocasión, el sencillo y al mismo tiempo, efectista espacio escénico coloca a la intérprete, Marvel Benavides -que también participó en los trabajos anteriores- al borde del precipicio, y al público, del infarto. Descalza y con un mini vestido blanco que casi se confunde con su piel, corre de puntillas por entre los frágiles recipientes; se abre paso, buscando lugar para su baile, recogiéndolos, apartándolos y amontonándolos para conseguir una mayor libertad de movimientos; compone figuras de equilibrios imposibles, en un alarde de más difícil todavía; nos describe las roturas del corazón con esos vidrios que estallan, aunque nos deja la esperanza de la reconstrucción. Pues como cuanta esta creación perfectamente medida y elaborada al milímetro, por muchos añicos que tengamos que sortear en la vida, siempre tendremos posibilidad, si no de reparar lo anterior, de nuevas experiencias que nos permitan sostenernos.

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