San Basilio reescribe a los clásicos

  • La cantante inaugura el Festival de Mérida con 'La décima musa', su regreso al musical David Ordinas e Ignasi Vidal protagonizan también la obra, que se representa hasta el domingo

Como hizo el año pasado Ángela Molina, que en César y Cleopatra se rebeló sobre las piedras del Teatro Romano contra la visión que había perpetuado la Historia de la reina egipcia -reduciendo la vida del personaje poco más que a sus experiencias amorosas y menospreciando su inteligencia como gobernante-, Paloma San Basilio utiliza estos días su prodigiosa voz para entonar un canto en defensa de la mujer y reescribir el pasado, contar de nuevo esas leyendas que componen la mitología clásica para darle el espacio que merecen todas las heroínas que fueron relegadas. En La décima musa, el montaje con el que inauguró el miércoles una nueva edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida y que representa hasta este domingo, se acompaña de los actores David Ordinas e Ignasi Vidal, que encarnan a Apolo y Baco, para derribar a golpe de musical los clichés con los que se ha incomprendido a un puñado de figuras femeninas.

En la propuesta que dirige Josep Maria Mestres, apoyado en los textos de Guillem-Jordi Graells, Apolo y Baco se disponen a repasar algunas de las gestas más sobresalientes del mundo clásico, pero la aparición de una mujer que se resiste a revelar su identidad, por el momento, trastoca sus planes. Ella desafía a los dioses a que presten más atención a la representación de las mujeres en una mitología "que siempre se ha contado mal". Así empieza un recorrido en el que cobran protagonismo Galatea, que tras conquistar la humanidad y dejar atrás su condición de estatua gracias a la intervención de Afrodita se niega a ser la esposa sumisa de Pigmalión; Helena de Troya, cansada de que su recuerdo esté vinculado a la guerra y a la desgracia; Europa, cuyo rapto por un Zeus transformado en toro anticiparía el "desbarajuste" y la "injusticia" del continente que llevaría su nombre; Antígona, capaz de morir por sus ideales tras dar los honores fúnebres a su hermano que Creonte le había negado...

Las reivindicaciones, no obstante, se intercalan con una deliciosa banda sonora con temas de musicales inspirados en los clásicos. Las Instrucciones para el público que Stephen Sondheim compuso para The Frogs (Las ranas), un espectáculo basado en el texto homónimo de Aristófanes, y que interpretan unos inspirados Vidal y Ordinas, anticipan el tono festivo que tendrá el conjunto y sirven de preámbulo a un repertorio en el que se suceden obras de creadores tan dispares como Kurt Weill, Frederick Loewe, Alan Menken, Cole Porter, Irving Berlin o Andrew Lloyd Webber. En algunos de ellos el parentesco con los clásicos es más evidente, como en el caso de Loewe, que adaptó el Pigmalión de Shaw en My Fair Lady, o Jacques Offenbach, que viajó a la Guerra de Troya con La belle Hélène, en un espectáculo que no se ciñe con excesiva rigidez a su premisa grecolatina y acaba recordando grandes títulos del musical como el Follies de Sondheim, Sunset Boulevard de Lloyd Webber o La bella y la bestia de Alan Menken.

Porque la filosofía del proyecto, con el que Josep Maria Mestres y su equipo fantasean con "un mundo en el que las musas jueguen libres y reinen a sus anchas (...) en el que la belleza y las artes impongan su fuerza creadora, su poder liberador. En ese lugar no tienen cabida ni la injusticia ni la desigualdad", encuentra un portentoso aliado en la reconfortante inventiva del musical. Un género en el que todo resulta imaginable y donde los personajes pueden apostar por elegir su propio destino, como ocurre en la inesperada solución que encuentra Fedra, la última de las heroínas de este retablo, a sus problemas con Teseo e Hipólito. "A los clásicos les venía muy bien un final en el que muriese hasta el apuntador", protesta la protagonista, decidida a algo tan simple y tan necesario como acabar con las tragedias, escoger que se imponga la vida.

La décima musa puede verse también como el regreso al musical de San Basilio, uno de los grandes nombres del género en España. La actriz que ha brillado en míticos montajes como Evita, My Fair Lady, El hombre de La Mancha y Víctor o Victoria le pasa aquí el relevo a dos actores enormes, Vidal y Ordinas, que han demostrado su talento en producciones como La bella y la bestia o Los Miserables. Generaciones diferentes unidas por el mismo propósito: nada de catarsis ni de dramas. Es hora de bailar, vivir, emocionarse. Aquello que decía Cole Porter: Let's do it, hagámoslo.

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