Ruibal, a casa por Navidad

  • Tras sus éxitos en Estados Unidos, el artista retorna a su cita tradicional en el Pay Pay

"El mundo es un pueblo", pero a Ruibal, la voz de la luz de ida y vuelta, y a su exquisito arte que capta sibaritas a cada paso que da, se le está quedando pequeño. De ahí que emplee la expresión con otras motivaciones. De vuelta a la Bahía, tras un nuevo éxito en el pañuelo del mundo mundial, Ruibal se repliega, capaz de pasar de lo sublime a lo cercano. De la gloria de Manhattan a la calle Silencio, Javier Ruibal renueva esta noche y mañana su pasión por Cádiz, tras su elogiado paso por Nueva York, donde inició el mes de diciembre con una serie de conciertos acústicos. En la intimidad del Pay Pay, el artista portuense retorna a la senda de los amigos y las coplas cercanas, los versos cómplices y los ritmos entreverados. La cita con el Pay Pay se ha convertido para el cantante en una cita imprescindible. Viene con las pilas cargadas, con nuevos proyectos en mente y con unos cuantos piropos más en las alforjas.

"Del ruido al silencio, curioso contraste", ratifica el artista, que ha actuado en Nueva York, en una sala de sonidos brasileños ahora consagrada a las músicas del mundo, y en Miami, ante una audiencia mayormente cubana que conocía su repertorio. El año pasado, recuérdese, un dominicano solicitó a Ruibal, en el corazón de Nueva York, que cantase Atunes en el paraíso. Increíble, pero cierto. El mundo es un pueblo, aunque nunca se pierde "la fascinación por ir a lugares remotos, nuevas aventuras, y para los músicos Nueva York supone un aliciente, un escaparate. Allí hay mucha afición y respeto por la música. Llega cualquiera, yo mismo, y acuden a escuchar, con predisposición para disfrutar. En España, en cambio, existe poca formación musical y escaso interés, lo cual se convierte en círculo vicioso". Ruibal, por supuesto, escapa a estos condicionantes.

Los carteles neoyorquinos rezaban algo así como "¡spanish guitar virtuoso!", para anunciar sus actuaciones en el Sobs club de la metrópoli por excelencia. En algunos medios cibernéticos se pueden leer maravillas sobre Ruibal, que ya ha tocado en varias ocasiones en Estados Unidos. Los periodistas de la zona no olvidan los méritos del "virtuoso de la guitarra española que ha creado un estilo nuevo a partir de la combinación de música árabe, flamenco y jazz", allí hipnotizan los sonidos norteafricanos y por supuesto la rica voz de Javier, un regalo para los sentidos, según apuntan en un medio yanqui, que abunda en el formato acústico y en el talento inmenso de "uno de los pocos artistas capaces de mezclar diferentes estilos y convertirlos en uno propio", inclasificable e inimitable.

El Pay Pay, la cita "tradicional" con Cádiz, llega en excelente momento. El cuaderno de letras de Ruibal acumula nuevas experiencias, Ruibal vuelve como todos los años, como el turrón, por Navidad, y lo hace con sus mejores deseos, cruzando los dedos para que los meses venideros sean prósperos en canciones, conciertos y un proyecto que acaricia desde hace tiempo: un espectáculo sinfónico, un disco de Ruibal con orquesta, otra manera de adentrarse por los vericuetos de su música. El proyecto aún no ha cristalizado, pero Ruibal espera que la conjunción de factores desemboque en apoyo oficial. La Orquesta Sinfónica de Córdoba, nuevos arreglos casi ultimados, todo listo a falta de las últimas palabras. Ruibal no quiere lanzar las campanas al vuelo, pero en principio el espectáculo se estrenará durante el Festival Internacional de Guitarra de Córdoba. Un lujazo, como el mismo Ruibal.

ealcina.blogspot.com

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