Rocío Molina descarta los elementos teatrales en 'Por el decir de la gente'

  • La artista, que bailará en Cádiz y Jerez con 'Mujeres', actúa hoy al son de una gaita de El Gastor y una caracola marina

Algunos especialistas, casi todos, proclaman que Rocío Molina es la mejor bailaora de su generación, alaban su técnica prodigiosa y su atrevimiento para afrontar los desafíos. La malagueña da muestras de ese coraje hoy, de nuevo, en el ciclo Flamenco viene del Sur del Teatro Central de Sevilla, donde presenta el espectáculo Por el decir de la gente, en el que asume el baile, la coreografía, la dirección artística y la musical.

Concebido para representarse en los parajes de El Torcal durante el festival Málaga en Flamenco -aunque finalmente tuvo que cambiar la ubicación por cuestiones de seguridad-, la propuesta quería adaptarse a la desnudez del escenario planteado inicialmente. "No usamos ningún elemento de teatro, evitamos todo lo que fuera teatralizar. Eso era lo más complicado", asegura Rocío Molina.

El programa de mano de Por el decir de la gente habla de una obra "original y ambiciosa, arriesgada por lo insólito de su acompañamiento musical y lo poco corriente de los estilos que baila e interpreta". Rocío Molina ahonda en estas singularidades. Explica que "para empezar, es un espectáculo sin guitarra. Eso ya era un reto. Los únicos instrumentos que usamos son una gaita de El Gastor y una caracola marina", detalla la bailaora. Y sobre las piezas que interpreta -romances, tonás, nanas y pregones-, añade que "no son palos que se bailen habitualmente". Molina confeccionó el repertorio junto a José Luis Ortiz Nuevo, con quien comparte la idea original del montaje.

Molina regresa a Andalucía después de defender Mujeres junto a Merche Esmeralda y Belén Maya por teatros de Estados Unidos. Este espectáculo, dirigido por Mario Maya y producido en colaboración con la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, podrá verse el viernes 29 de febrero en el Teatro Villamarte dentro del Festival de Jerez y el 9 de mayo en el Gran Teatro Falla de Cádiz. El timbre de la voz de Rocío Molina se anima cuando se menciona a sus compañeras. Afirma estar "disfrutando mucho con ellas, en el escenario y fuera de él". Afincada en Madrid, ha abierto junto a su socia Laura Rozalén un estudio de danza desde el que transmite sus conocimientos. Allí, uno de los valores jóvenes del flamenco enseña una de las lecciones que le ha enseñado la vida: que es el trabajo, y no la suerte, el responsable de los avances.

La malagueña continúa su búsqueda sin prestarle demasiada atención a los elogios que despierta. "Lo importante es que estoy haciendo lo que quiero, aunque hay nervios porque te das cuenta de que la responsabilidad es mayor. Yo lo que intento es ser fiel a mí misma", reconoce.

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