Rescatando a Rubens y Van den Hecke

  • La viuda de la 'duquesa roja' accede, de manera "excepcional", a restaurar el sexto tapiz de Montalto fuera del Palacio de Medina Sidonia · El IAPH interviene también un crucificado de papel y maíz perteneciente a Bornos

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), que ha concluido la restauración de cinco de los seis tapices barrocos de la colección Montalto en las dependencias de la Fundación Casa de Medina Sidonia (Sanlúcar de Barrameda), se encuentra reparando la última de estas piezas del siglo XVII en su sede sevillana de La Cartuja.

La Fundación Casa de Medina Sidonia, propietaria de las seis colgaduras realizadas por el maestro tejedor de Bruselas Van den Hecke sobre cartones de Rubens, ha tenido que trasladar a Sevilla, de manera "excepcional", este tapiz que se encontraba "muy dañado", según afirmó la viuda de Isabel Álvarez de Toledo, Liliane Dahlmann. Además, señaló la "importancia de la obra para el patrimonio artístico español", que ha tenido que salir del palacio "a pesar de las normas de la Fundación que prohíben sacar cualquier pieza salvo en casos estrictamente necesarios".

Por su lado, el historiador del departamento de investigación del centro de intervención del IAPH Gabriel Ferreras argumenta que la serie de tapices es "muy representativa del señorío de la época, del poder de Guillén de Moncada -séptimo duque de Montalto y Virrey de Valencia- y posee un enorme valor para el patrimonio histórico-artístico andaluz". El especialista señala que la restauración, en actual proceso de análisis y pruebas de resistencia al lavado, "está íntegramente sufragada por la Junta de Andalucía, con un valor de 15.984 euros".

El tapiz, "muy del estilo de Rubens por sus características estilísticas y morfológicas", según Ferreras, está conformado por una heráldica central con unos angelotes que suben el escudo y una cenefa exterior configurada por diversos emblemas de los títulos que obtuvo Guillén de Moncada.

Carmen Ángel, restauradora del taller de textiles del departamento de intervención del IAPH, que lleva actualmente parte de la reparación de la obra, afirma que "tiene enormes pérdidas, principalmente en la trama, que es donde se encuentra el color, realizadas en seda y lana". Por su lado, el trenzado horizontal o urdimbre se mantiene "algo mejor", aunque "las pérdidas por el roce, el sistema de colgadura y los zurcidos han deteriorado mucho el tejido y hemos encontrado también que algunos motivos han sido pintados en vez de cosidos en algún intento de recuperación". Además, la restauradora afirmó, que "hasta ahora sólo hemos hecho una aspiración general, hemos retirado el forro -duramente atacado por insectos al encontrarse fijado a un bastidor-, y se han descosido varios zurcidos". "Actualmente estamos haciendo unas pruebas de lavado para comprobar su resistencia y una vez realizado éste, se consolidará, se le dará consistencia y se reforzará con puntos de restauración", concluye.

Por otro lado, el IAPH, con la colaboración del Instituto de Investigaciones Estéticas de México, se encuentra restaurando el Cristo del Capítulo de la iglesia de Santo Domingo de Bornos, una imagen realizada en México en el siglo XVI con madera de colorín, papel, pasta y fibra de caña de maíz . Durante el proceso de recuperación, el IAPH ha encontrado en el sudario un documento con glifos precolombinos -nombres de personas y cabezas de indios- que, según la historiadora Rocío Hermosín, "podría tratarse de un Códice de Tributos del XVI". Este hallazgo, que no es algo "tan extraño", según Hermosín, "se debe a la falta de este material en la América de la época", donde "aprovechando los documentos se cubrían de pasta de maíz, se estucaban y se policromaban", aclara.

La imagen del Señor, que llegó al IAPH hace 10 meses en condiciones "precarias", según el restaurador Joaquín Gilabert, "ha tenido que ser radiografiada, limpiada, inyectada con consolidante, eliminada de añadidos y estucada, pues, entre otras cosas, traía una mano reconstruida con materiales y dimensiones que no correspondían con la imagen y un corte en el pecho debido a la búsqueda de joyas que, según la leyenda, estos cristos traían en su interior" .

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