Rememorando el Cádiz ilustrado

  • San Felipe Neri acoge la representación de la obra 'La comedia de los truenos', una iniciativa de la Asociación de Amigos de Cayetano del Toro y el propio centro educativo.

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El Cádiz ilustrado, ese que tuvo su culminación en las Cortes de 1812, no fue una cosa única y exclusiva del poder político, que andaba muy ocupado en parir el tormentoso liberalismo español. Fue un Cádiz donde el pueblo se daba la mano con lo más granado de la nación refugiado tras sus murallas, que hicieron de la ciudad un símbolo de cambio político y a la vez de desafío a las huestes de Napoleón. El Cádiz de los innumerables periódicos, de las tertulias, de una expectante movilización social sin parangón en la historia. Luego llegó Fernando VII y puso las cosas en su absolutista orden, pero el sueño gaditano en esos irrepetibles años fue esplendoroso.

Algo de este espíritu ha llegado a la obra La comedia de los truenos, una iniciativa que podíamos calificar de ciudadana y que se suma a las conmemoraciones del 12. Se ha realizado entre la Asociación de Amigos de Cayetano del Toro y el colegio de San Felipe Neri. La propuesta consiste en un espectáculo que representa, en lo que es prácticamente un "documental escénico", aquel Cádiz. Una iniciativa tan ilustrada como aquellas que centran su atención. Una idea divulgativa, que en dos horas nos acerca a aquel mundo. El hilo conductor es la figura de Vargas Ponce, uno de aquellos marinos que fue símbolo de una época, exploradores, científicos y escritores. Él nos va narrando aquel Cádiz de las Cortes, con todos sus matices. Desde los políticos hasta los más populares, desde las diversiones a las devociones.

Y esta recuperación se inicia con la misa estructura del espectáculo, ya que saca del cajón el melólogo, un género teatral que no se ha mantenido. Lo creó Tomás de Iriarte, y vio la luz en Cádiz en 1791. Se trata de un monólogo que mezcla música y teatro. Para esta La comedia de los truenos se añaden las posibilidades de las nuevas tecnologías, con imágenes de vídeo y grabaciones. El directo lo ponen actores, músicos y bailarines, al servicio del objetivo principal, que es recrear el tapiz de aquellos años. Lo sorprendente y estimulante es la cantidad de gente que han sido capaces de movilizar sus organizadores para participar en La comedia de los truenos, provenientes de amplios los sectores artísticos y periodísticos. Todo culmina con una espectacular interpretación de la célebre Marcha de la Zarzuela Cádiz, que literalmente envolvió a los presentes en el salón de actos del colegio de San Felipe Neri. En definitiva, esta La comedia de los truenos puso sobre el tapete que doscientos años después este Cádiz es más rico de lo que a veces interesadamente se quiere hacer creer y que sigue siendo posible que diversos sectores ciudadanos se pongan de acuerdo para conseguir un bien común. Un mensaje y una actitud cívica ilustrada más necesaria si cabe en esta España enrarecida de 2012.

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