Recorrido por tres siglos de arte

  • 'The Arts of Spain', de Marjorie Trusted, analiza influencias, mestizajes y manifestaciones de sincretismo en obras de España e Iberoamérica desde mediados del siglo XV hasta 1700

Una amalgama de técnicas y tradiciones, marcadamente diferentes al resto de Europa. Esa es -según la comisaria de Escultura del Museo Victoria & Albert, Marjorie Trusted- la característica que convierte en único el arte español: "Este rasgo mestizo provocó que, en muchos países de Europa, el arte hispano fuera incomprendido y, a veces, temido. La Leyenda Negra contribuyó ello. La riqueza del arte español sólo sería reconocida a medida que avanzaba el siglo XIX, con los primeros viajeros alemanes e ingleses", comenta Trusted.

La comisaria acaba de publicar The Arts of Spain, un ambicioso volumen que recorre más de dos siglos de evolución artística en la Península y Latinoamérica (1450-1700). Presentado en la sede del Instituto Cervantes de Londres, el trabajo pretende ser, según su autora, un intento de "celebrar la diferencia". Tan largo seguimiento se estructura temáticamente, con ejemplos recogidos en todo el mundo, centrándose "en aquellas piezas que especialmente significativas a la hora de desarrollar mi línea de estudio", añade Marjorie Trusted.

Un estudio que subraya el mestizaje como elemento de identidad cultural desde el siglo XIII. "Musulmanes, moriscos y cristianos colaborarían en muchas obras de arte -indica la autora-. Posteriormente, el hecho de que Sevilla fuera puerto de América provocó una incuestionable influencia andaluza en el arte sudamericano, sobre todo, los trabajos de Zurbarán, Murillo y Martínez Montañés. Incluso el estilo islámico viajó al Nuevo Mundo: los diseños geométricos en estuco se pueden contemplar en el interior de algunas iglesias, como la de la Compañía de Jesús de Quito".

Sin duda el apartado más interesante del estudio de Trusted reside en el dedicado a la América colonial, donde destaca las importantes muestras de sincretismo que se dieron en el continente.

"La figura de la Virgen identificada con la naturaleza y la tierra, y por tanto con creencias paganas, es innegable en algunas obras de arte de calidad excepcional, como la Virgen del Cerro, parcialmente metamorfoseada en la montaña de Potosí. Recuerda también a la diosa de la fertilidad andina, Pachamama", explica.

"A menudo, los santos cristianos terminaban ocupando el lugar de dioses prehispánicos -prosigue Trusted-. Semejantes uniones eran en ocasiones promovidas por las órdenes religiosas, sobre todo por los franciscanos, que veían en esto más sencillo de acercar el Cristianismo, utilizando la imaginería que ya era familiar a los indígenas. La serpiente de la Inmaculada podría recordarles a la gran serpiente inca, Amaru".

En las procesiones con imágenes 'mestizas', los indígenas llevaban ropajes propios de sus tradiciones, alejados por completo del carácter cristiano. Por ejemplo, el Corpus Cristi, con sus coloridas danzas y desfiles, vino a sustituir al festival inca de Inti Raymi, donde el dibujo de la eucaristía se asemejaba a un símbolo solar.

Pero sin duda el más hermoso ejemplo de sincretismo lo protagonizan los ángeles andinos. El Papa Gregorio XIII designó que sólo Gabriel, Rafael y Miguel eran arcángeles dignos de representación. Los apócrifos no tenían entidad. Sin embargo, los siete arcángeles continuaron siendo representados en las Indias durante los siglos XVII y XVIII. "Las figuras adornadas con plumas se corresponden con los cultos paganos precolombinos, intermediarios entre dioses y hombres", apunta Marjorie Trusted.

De los artistas que vivían en Cuzco entre el XVI y el XVIII, el 75 por ciento eran indígenas y el 15 por ciento, criollos. Una proporción que era similar en otras regiones y que también influiría en otro tipo de fusión: la artística.

El carácter peligroso y pagano de los objetos procedentes de las Indias se evaporaba una vez adquirían la condición de curiosidades hogar. "Incluso la imaginería pagana podía incorporarse si los trabajos de los artesanos de Perú habían sido controlados", sostiene Trusted. La mitra del Escorial sería uno de los mejores ejemplos de esta combinación de técnicas y materiales nativos con la cultura europea: un objeto litúrgico decorado con un mosaico de plumas.

Las técnicas artísticas precolombinas seguirían muy presentes en manifestaciones cristianas. El maguey fue muy utilizado en escultura en Perú, Bolivia y en la zona de los Andes. La pasta se machacaba, se mezclaba con goma y se modelaba. Se le daba una capa de yeso y se pintaba; la tela encolada podía muy bien utilizarse para vestir a la imagen, a la que se añadían ojos de cristal, dientes de marfil y uñas de cuerno. El agave se mezclaba a veces con plata, aunque debido a su fragilidad pocas muestras sobreviven -exceptuando la Virgen de Copacabana-. Otra técnica común era la de pasta de maíz -empleada para realizar figuras procesionales- o el lacado, utilizado generalmente en cajas y joyeros.

Creencias y métodos que contribuirían a retroalimentar el color, la exuberancia y la intensidad religiosa que tan característicos son al Barroco andaluz. Un periodo que "se prolongaría en América al menos, hasta entrado el siglo XIX".

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