Recorrido por los iconos de un futuro que ya es pasado

  • 'Made in China: en busca de una identidad arquitectónica' desvela las claves y los nombres más significativos de la nueva arquitectura en el país asiático

El hoy es ayer. No hay mejor manera de aprehenderlo que contemplando las construcciones que integran esta muestra. Proyectos realizados, en su mayoría, pensando en futuros increíbles, pandóricos, fagocitadores, y mirando de soslayo al pasado.

"La arquitectura china está, como todo lo demás, supeditada al crecimiento exponencial del país -comenta Jesús Lázaro-. Y, aunque no exista una modernidad definida, se está experimentando un proceso de reinvención".

Comisariada por el propio Lázaro y Francisco Sesé, Made in China: en busca de una identidad arquitéctónica, realiza un recorrido por la vasta evolución arquitectónica en el país. En la escala temporal del siglo XX, una línea gris marca un antes y un después: la muerte de Mao. Durante el maoísmo, la figura del arquitecto entró en un vacío. "Quienes podían permitírselo, se formaban fuera -continúa Lázaro-. Y, cuando volvían, lo hacían adoptando las ideas de otros".

Pero el encuentro que se produjo entre ambas formas de entender la arquitectura fue, más bien, un choque: "El estilo nacional chino mezclaba tipologías occidentales con elementos de la tradición china -comenta Francisco Sesé-, dándose así torres de oficinas racionalistas, coronadas por un tejado de pagoda. Un ejemplo sería la West Railway Station de Beijing".

Hay que destacar, por supuesto, la vorágine constructiva que desde hace años ha empezado a vivir el país. Sesé apunta una desoladora regla de tres: un arquitecto chino tiene cinco veces el volumen de trabajo que uno norteamericano, realizándolo en la quinta parte de tiempo y ganando la décima parte de honorarios.

Así, en los últimos años ha surgido la 'ciudad Photoshop', con edificios calcados plano sobre plano, planta sobre planta, y donde la cantidad supera en muchas ocasiones a la calidad.

Con las Olimpiadas de 2008 y la Expo de Shangai en 2010 como enormes tarjetas de presentación, la arquitectura china está aprendiendo a reivindicarse: "No se pretende hacer una arquitectura extranjera con elementos chinos, ni una arquitectura china que mire a lo internacional, sino trabajar desde una visión contemporánea en el contexto de la globalización", comenta Francisco Sesé.

Aunque resulta difícil establecer tendencias definidas, las más emblemáticas construcciones de la China actual -como podría el Museo de escultura Luyeyua o la Quingpu Thumb Island- mantienen ciertos denominadores comunes. Está muy presente en todos ellos la filosofía del Tao, así como los referentes que llamen a la velocidad, al cambio, a la complejidad. El paisaje suele tener un protagonismo especial, suele estar integrado de forma absoluta en el proyecto. Y los materiales -ladrillo, cerámica, madera- son tomados de la construcción tradicional, reinterpretados al día de hoy.

Tal vez sea significativo, en este paso entre tradición y el más radical aperturismo, que la mayor parte de los estudios se encuentren en ciudades portuarias: Beijing, Shangai, Shenzhen.

Como rasgo generacional común, entre estos nuevos nombres hay muchos que han sufrido la represión cultural. "El padre de Ai Wei Wei, por ejemplo, fue enviado a un campo de trabajo en la época de Mao, con lo que él tiene un activismo anticomunista -explica Jesús Lázaro-. Aunque colaboró, por ejemplo, en la realización de la envoltura del estadio de Beijing".

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