Recorrido por la cara humana de un hospital

  • La pintora Emma Cano inauguró ayer en el CUC la muestra 'Luz en Hipocratia', que ahonda en los sentimientos que afloran en estos centros

La cara más humana de la dura realidad de un hospital asoma en el Centro Unicaja de Cultura (CUC). La descripción pictórica del dolor, la angustia, resignación, agradecimiento, esperanza, desesperación, alegría inundan las dos salas expositivas de este espacio, donde ayer se inauguró la muestra Luz en Hipocratia, de la reconocida autora Emma Cano, de la mano de la directora de la Obra Social de Unicaja, Dolores Cano y de la comisaria de la exposición, Emilia Garrido.

Narraba su autora que la muestra no sólo toma el título del juramento hipocrático que abanderan los profesionales de la medicina, sino de "la luz que representa la salida frente a la oscuridad; luz, color y esperanza frente a la oscuridad de la enfermedad", explicaba la ovetense Emma Cano, quien aseguraba sentirse muy "ilusionada" de volver al punto original de la exposición, "donde me encontré el lado humano de los hospitales".

Y es que fue precisamente en Cádiz donde nació esta iniciativa que maceró durante dos meses desde el Hospital San Rafael y el Hospital Santa María del Puerto. Una propuesta del doctor Salvador Pascual -que atentamente observaba cada cuadro-, que le enfrentó a esta dura pero gratificante experiencia. "Al principio sentí cierto escepticismo, pero lo viví, lo sentí, me conmoví... y me llegó la inspiración".

Y con ella el resultado. Una exposición en clave hiperrealista, como la dura vida en un hospital, integrada por una treintena de piezas -20 óleos y 7 composiciones sobre papel-, que a su vez enmarca en cuatro grandes secciones y se complementa con varios textos y poesías escritas por ella misma. De esta forma, la entrega, la paciencia, la rutina y la vida son el hilo conductor de una exposición protagonizada fundamentalmente por la relación entre los pacientes y el personal sanitario, cuyas vivencias siguió muy de cerca la artífice, que enfundada con el uniforme sanitario acompañaba a los doctores en sus visitas rutinarias a fin de acercarse a sus realidades.

Así lo describía durante el acto inaugural la directora de la Obra Social de Unicaja, quien comentaba que "durante esta vivencia la autora encontró la inspiración de su obra, interiorizando, a través de la visión y el alma, conceptos universales como la entrega, la ayuda, la resignación, el dolor, la esperanza, el consuelo... para plasmarlos después, pincel y lápiz en mano, en sus sensitivas composiciones".

Por su parte, Emilia Garrido destacó la carga de "sensibilidad" de la obra, "que se consigue con la destreza artística de Emma Cano".

Un juego compositivo y técnico del que la autora afincada en Mallorca dio buena muestra durante el recorrido por Luz en hipocratia. Habló así de experiencias junto a médicos y pacientes, en habitaciones y pasillos, ensalzando valores como la compenetración de un equipo de cirujanos en plena operación, que es la obra que abre la muestra, una imagen equilibrada tanto compositiva como simbólicamente, "todos saben qué tienen que hacer". Siguió la autora explicando piezas como En la habitación, "donde puede verse la entrega del personal y de los enfermos". Contrapone así el color rosado del rostro de la joven enfermera con el gris del hombre que está a punto de entrar en un quirófano, así como la mirada de ambos. Porque otro elemento crucial de su creación es la psicología del personaje, "que se expresa plásticamente a través de intensas miradas que reflexionan, o a través de posturas y gestos que exteriorizan su drama interior", puntualizaba Dolores Cano.

Es así como técnicamente capta cada estado mental de sus modelos sin poses. El de un Hombre paciente, del que exprime "la serenidad", a través de un juego de luces que lo envuelve casi inerte dentro del hospital, y la que asoma por la ventana junto a la que está postrado, donde el atardecer, el paso del tiempo, es inevitable.

Son matices con los que explora sensaciones, como en la obra Vértigo, donde el espacio que rodea a la paciente se hace casi etéreo. Fue ella la primera modelo que se topó en este trabajo, de la que pudo hacer algún boceto. "Porque en la rutina de un hospital es difícil dibujar para captar el momento, por lo que también me servía de apuntes y fotografía", explicaba a este medio.

Destaca el homenaje que hace en blanco y negro sobre papel a los ancianos. Una serie en la que quiere ensalzar la vida que atesoran cada una de estas personas, "que muchas veces están desahuciados por el hecho de ser mayores, pero que han sido importantes o tienen muchas vivencias a sus espaldas".

Cirujana es otra de las piezas estrella, en la que muestra el cansancio de una doctora que no ha tenido una jornada fácil, que aparece sentada en el suelo del pasillo, algo abatida y reflexiva.

Pero entre todas hay una por la que siente especial apego, Retablo, en la que Cano trata de relatar "el milagro que significa la posibilidad de alargar la vida", basándose en un encuadre compositivo similar al de los retablos eclesiásticos de una escena en quirófano, donde "el tiempo parece en suspense, que no transcurre, cuando se trata de salvar la vida de un joven".

Porque es la vida la que discurre frágil o potente entre sus cuadros, a la que su autora se aferra para hablar de esa dura realidad que en algún momento hay que afrontar, sacudiendo los cimientos de un mundo donde prima lo material, y los sentimientos imperan desde la habitación y los pasillos de un hospital.

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