El Quiñones de Novela abre la convocatoria de su XX edición

  • El premio de la Fundación Unicaja cumple dos décadas de existencia aumentando su dotación hasta los 30.000 euros

El escritor Jorge Eduardo Benavides recoge el galardón de manos de Rafael Muñoz, director de Actuaciones Socioculturales de Unicaja. El escritor Jorge Eduardo Benavides recoge el galardón de manos de Rafael Muñoz, director de Actuaciones Socioculturales de Unicaja.

El escritor Jorge Eduardo Benavides recoge el galardón de manos de Rafael Muñoz, director de Actuaciones Socioculturales de Unicaja. / lourdes de vicente

El Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones celebra este 2018 sus veinte años de existencia con un aumento sustancial en su montante: de 20.000, el galardón pasa a estar dotado con 30.000 euros. El año que marca, también, el veinte aniversario de la muerte del escritor gaditano, el Fernando Quiñones de Novela incluirá entre los miembros del jurado de su próxima convocatoria a cinco nombres pertenecientes al colectivo de los libreros. La medida se toma "a modo de reconocimiento" de la labor de este gremio en la difusión cultural, y su aportación se sumará a la del jurado habitual -Nadia Consolani, viuda de Quiñones; un miembro designado por Alianza Editorial, selllo que publica y distribuye las obras premiadas; tres miembros del mundo de las letras, designados por la Fundación Unicaja; y el ganador de la última edición-.

Además de la presentación de esta nueva edición del premio, el Centro Unicaja de Cultura acogió ayer la entrega del galardón a Jorge Eduardo Benavides, ganador de la convocatoria del año pasado con la novela El asesinato de Laura Olivo. Escrita como una "intriga sostenida en el canon clásico de la novela negra", la obra toca palos no habituales dentro del género, como el mundo literario o un protagonista alejado del imaginario básico. El asesinato de Laura Olivo es -como explicó el propio Benavides- la primera incursión del escritor peruano en el género negro. Una modalidad "que me ha gustado siempre como lector pero que consideraba muy alejada de mis derroteros habituales", comentaba un autor que sí ha tratado, sin embargo, el Perú convulso de hace un cuarto de siglo - "aunque esto no quiere decir que considere que todo lo que se escriba haya de hacerse desde el compromiso"- o la novela histórica.

Jorge E. Benavides recogió su galardón por 'El asesinato de Laura Olivo'

Jorge Eduardo Benavides, que dedicó unas palabras a recodar a Quiñones como "excelente prosista, poeta de imágenes profundas y hombre comprometido con la cultura", destacó que, aunque El asesinato de Laura Olivo responde a una trama de corte clásico, donde el lector acompaña al narrador en sus descubrimientos, "el personaje protagonista responde a estos tiempos de globalización y deslocalización, algo que no es tan propio en la novela negra". Su Larrazabal es un policía peruano, negro pero de ascendencia vasca, que vive en Lavapiés y cuya pareja, Fátima, es de origen árabe. "Todo ello -continuó el autor- forma parte de esta realidad permeable, porosa, en la que vivimos. Y la novela, también, nos presenta la trastienda del mundo editorial: la historia es una completa ficción, pero representa un mundo que muchos conocen".

Al respecto, como miembro del jurado, Nadia Consolani, destacó la red "de farsa, hipocresía y celos del mundo literario" que Benavides desarrolla en su novela. "Algo que me ha horrorizado -continuó-, aunque en mi vida he tratado con mucho tarado. El género negro no es uno que me atraiga especialmente, pero Jorge Eduardo me ha atrapado por ahí, plasmando un mundo oscuro realmente. Hay dos palabras que detesto, y detesto muy especialmente en el mundo de la creación, y son el éxito y la fama: nadie debería ser artista por eso sino porque lo lleva en la sangre".

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