"Como Quijote, los escritores transportamos sueños"

  • La escritora catalana Ana María Matute recibirá el próximo miércoles el premio Cervantes · "Ya he roto tres o cuatro discursos. Me parece que digo tonterías"

La escritora barcelonesa Ana María Matute, que el próximo miércoles recibirá el Premio Cervantes, se confiesa días antes del solemne acto "un poco nerviosa" por el discurso, y considera que "en todo escritor hay algo del Quijote", como "transportadores de sueños".

Matute concede esta entrevista en su sobreático del barrio barcelonés del Guinardó, que meses atrás, cuando fue proclamada ganadora del Cervantes, estaba en obras y repleto de libros amontonados en filas que desafiaban la gravedad.

Con su habitual socarronería, comenta sobre el Cervantes que "es un premio que impone", aunque recuerda: "Me han dicho lo que tengo que hacer y lo que no tengo que hacer".

Su principal temor es "meter la pata" o equivocarse en algo, señala la autora, que confiesa que no es la primera vez que está con el rey, pero "sí la primera y la última" que le dan el Cervantes.

Leer en público con su sordera y subir escaleras con sus muletas son algunas de las dificultades con las que se encontrará Matute el día 27: "85 años pesan y bastante", dice.

Sin embargo, no hay mayor dificultad a superar que tener que escribir el discurso: "Prefiero escribir tres novelas y diez cuentos que hacer el discurso". Se muestra supersticiosa cuando se niega a hablar del contenido de ese dificultoso texto, aunque al final admite que hablará de literatura y de su trayectoria, de lo agradecida que está por haber recibido el premio Cervantes y de lo que ha representado la literatura en su vida. Una semana antes de recibir el galardón, Matute todavía trabajaba en este texto, después de "haber roto tres o cuatro. Me parece que digo tonterías", justifica.

Matute, quien asegura que apenas superará los cinco folios - "No quiero flagelar a la gente con grandes parrafadas ni que nadie se duerma"-, también se referirá a Miguel de Cervantes, de quien, asegura, no va a poder decir nada nuevo.

"Cervantes tuvo una vida extraordinaria", señala la escritora, para quien el autor de las Novelas Ejemplares fue "un hombre que debió sufrir mucho en aquella época". Confiesa que El Quijote fue el primer libro con el que lloró: "Lloré, no por su muerte, sino por la causa de su muerte, el haber dejado de pensar, de soñar, por tanto, haber dejado de estar loco".

Se ruboriza ante la posibilidad de ser comparada con Cervantes, pues se siente "a una distancia de años luz" de aquel genio, quien "sólo puede ser comparado con Shakespeare, aunque sean muy diferentes".

Espera con ansiedad que acabe todo el asunto del premio Cervantes para ponerse a escribir su nueva novela, que todavía no ha podido empezar, pero que ya tiene "bastante perfilada": "Será una novela ambientada en la época actual, aunque habrá algunas referencias a la Edad Media", uno de sus períodos históricos preferidos.

Sin embargo, a pesar de estar trabajando ahora en esta nueva novela, no cierra el paso a volver a escribir cuentos. A su juicio, "el relato es tan difícil como una novela, porque tiene que tener la misma intensidad y complejidad que una novela, pero dicho con muchísimas menos palabras y espacio, lo cual tiene su mérito" y añade: "Soy muy perfeccionista para la literatura y creo que por eso no he conseguido escribir un cuento como yo quisiera".

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