arqueología Finaliza el taller de empleo en un yacimiento histórico

Puerto Real recupera su histórica tradición alfarera

  • El taller de empleo 'Cerro de Ceuta' trabaja durante un año en el yacimiento arqueológico de El Almendral. Un total de 16 alumnos participan en esta experiencia

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En abril de 2010 comenzó en Puerto Real el taller de empleo Parque Arqueológico Cerro de Ceuta, un proyecto impulsado por el Instituto Municipal de Promoción (Impro) del Ayuntamiento y subvencionado por la Junta de Andalucía y la Unión Europea y que, como todo programa de estas características, ha tratado de conseguir un doble fin. De una parte, se ha desarrollado como medida de inserción en el mercado de trabajo a través de la cualificación y profesionalización del alumnado, en este caso 16 personas que durante un año han alternado el aprendizaje y cualificación como auxiliares de arqueología. En segundo lugar, la realización del trabajo productivo en una actividad de interés público, en concreto la intervención arqueológica en el yacimiento de El Almendral, con intención de conocer su verdadero potencial histórico, cultural y patrimonial.

El trabajo realizado por este taller durante el último año se ha mostrado en estos últimos días en unas jornadas de puertas abiertas que se han desarrollado en la sede del citado Instituto Municipal, en las que se ha expuesto lo más selecto del material arqueológico recuperado en estos meses en el yacimiento: ánforas, epigrafía, terra sigillata, monedas, cerámica común, útiles de trabajo, de diversos periodos, desde época romana (siglo I a.C.) hasta el siglo XX, complementado por sendas ponencias realizadas por los arqueólogos responsables de la intervención, Agustín Vázquez y Inmaculada C. Pérez.

En palabras del que ha sido director de este proyecto, el historiador puertorrealeño Manuel J. Izco Reina, la intervención arqueológica puntual desarrollada en el yacimiento de El Almendral la sitúan ante un enclave arqueológico de "gran importancia dentro del conjunto de la Bahía gaditana, encontrando en un mismo espacio interesantes elementos de casi todas las épocas, desde la antigüedad clásica hasta el siglo XX".

En este sentido, Izco resalta la constatación en el lugar de un complejo alfarero de época romana de considerables dimensiones que desarrolla su actividad entre los siglos I a.C. al II d. C. Además de la variada tipología de ánforas, terra sigillata y cerámica común, los elementos epigráficos encontrados permiten, según expone, poner en relación este alfar con otros de la zona, así como inscribir su producción dentro de los circuitos comerciales de comienzos de nuestra era, constatándose cómo piezas halladas en lugares tan lejanos como Maguncia (la actual ciudad alemana de Mainz, a orillas del río Rin), fueron en su día elaboradas en el alfar puertorrealeño de El Almendral.

Si interesante resulta el pasado romano de este enclave, no lo son menos los elementos recuperados de los siglos XVIII y XIX. Así, cabe señalar cómo a mediados del siglo XVIII este lugar fue adquirido por el reconocido ingeniero naval de origen francés Ciprián Autrán, vecino por entonces de Puerto Real, edificando allí una finca rústica destinada principalmente a la producción de aceite, estructuras que también han sido recuperadas y a las que habría que añadir el singular edificio de la noria, elementos constructivos más significativos del lugar.

Las bondades de la casa de Autrán, su tamaño y ubicación estratégica, hizo que durante los años que duró la ocupación de Puerto Real por las tropas francesas, entre febrero de 1810 y agosto de 1812, la finca fuese tomada por el ejército napoleónico y transformada por sus ingenieros en casa fuerte, dotándola de parapetos, artillería y tropas, convirtiendo además su noria en atalaya defensiva. La casa fuerte de Autrán junto con la cercana hacienda de San José y el Cerro de Ceuta, formaron un triángulo defensivo que controlaba las comunicaciones hacía la campiña, los caminos de Paterna, Medina y Jerez, además de tener una visión diáfana del interior de la Bahía gaditana y las posiciones españolas en las defensas del puente Suazo y La Carraca.

A todo ello, además, hay que añadir cómo en una de las fincas aledañas a El Almendral se encuentran dos hornos, anexados, de planta cuadrangular, utilizados para la fabricación de ladrillos que por sus características pueden ser datados en el siglo XIX, que también han sido objeto de actuación del alumnado del taller. La cercanía a la materia prima (Los Barreros) hace que en este enclave se observe una continuidad en la tradición alfarera de casi dos mil años, desde el siglo I a.C. hasta el siglo XX, ya que aún a mediados del pasado siglo, la conocida fábrica puertorrealeña de Lavalle se abastecía de esa misma arcilla.

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