"Prefiero aportar cosas porque crece mi humanidad más allá de lo artístico"

  • El artista jerezano concluye esta noche en Almería una gira de dos años por toda España y el martes ofrece un concierto acústico de forma desinteresada en la prisión algecireña de Botafuegos

Dos años lleva David DeMaría recorriendo España, haciendo felices a centenares de miles de fervientes seguidores cada noche. 24 meses entregado a la causa, a una gira de las antiguas, de las que curten al hombre y al artista, al cantante, al amigo, al poeta. Como un río tempestuoso ha ido de este a oeste y de norte a sur sin terminar de desembocar, hasta encontrar una causa justa, un punto y final especial, inolvidable, noble. Este cantautor nacido hace 32 años en Jerez no se conforma con echar el telón, en este caso en Almería, tras kilómetros y kilómetros a sus espaldas. Va más allá. David DeMaría ofrecerá el próximo martes un concierto acústico para los reclusos de la prisión algecireña de Botafuegos. Ayer mismo, relataba cómo surgió la idea en una visita a su amigo Luis Gómez, más conocido en el mundo carnavalesco por Luis, el de Algeciras. "El director de la cárcel de Puerto II me comentó la posibilidad de ir a tocar un día para los internos". Luego llegó el traslado de Luis a Algeciras y por ese motivo se celebrará allí el recital. "Este concierto supondrá poner un trocito más de humanidad a la gira, cantar delante de gente arrepentida en un concierto acústico que resultará muy bonito".

David está convencido de que es precisamente este tipo de actos los que dan una satisfacción especial, sensaciones diferentes y recuerdos imborrables por detalles, por esa emoción que da la labor desinteresada hacia los demás. "Hace un tiempo tuve la posibilidad -recuerda- de ofrecer un concierto en el hospital de Sevilla, en el área de niños con enfermedades terminales, y puedo asegurar que es de los conciertos que más recuerdo. Sales de allí con la conciencia tranquila, sabiendo que has cumplido porque has hecho algo de corazón. Prefiero aportar cosas porque crece mi humanidad más allá del perfil artístico. Eso es lo que quiero".

David DeMaría es uno de los pocos artistas que puede presumir de conseguir un disco de oro con un álbum recopilatorio, La fuerza de voluntad, que es lo que hay que tener para realizar una gira como la que está a punto de finalizar. La pregunta es obligada. ¿Cómo se soporta? "Pues con la fuerza de voluntad que da conseguir tu sueño, con tu vocación y con el deseo de aportar cosas, con el amor hacia una profesión que llevo dentro desde que era un chaval". Y es que David tuvo claro desde siempre que quería ser cantante, que quería componer canciones y gritarlas al mundo con su guitarra, su arma secreta. "Durante estos dos años he llevado la vida de un músico antiguo, con conciertos, mucha carretera y sobre todo el escenario, es precisamente ahí, cuando estoy en contacto con el público, cuando recargo las pilas".

Pero el jerezano no para. Está en plena madurez creativa, a sus 32 años, tras seis discos, tras un Ondas en el año 2006 al mejor álbum por Caminos de Ida y Vuelta. Aún no ha terminado su gira, aún no ha puesto ese punto culminante en la prisión de Botafuegos, cuando ya piensa en encerrarse en su casa de Sancti Petri para componer las maquetas que acabarán más pronto que tarde por convertirse en su nuevo disco. "Voy a estar entre Madrid y Chiclana, me voy a encerrar en mi casa, en mi estudio, con mi gente, y espero que allá en septiembre de 2009 pueda ver la luz el nuevo trabajo. Será el álbum número 7, el número favorito de mi padre; espero que me traiga suerte".

Reconoce que el Novo Sancti Petri le sirve de desconexión del mundo. "Pasear por la Barrosa es la mejor terapia".

Al preguntarle de qué se siente más orgulloso tras su larga carrera, plagada de éxitos tanto cantados con su propia voz como por la de otros artistas, indica que "de ser capaz de hablar el lenguaje común, el de la música, de encontrar en cualquier sitio a gente que se identifica contigo, con tus historias, con tus melodías; eso es lo que más me satisface. Después, con que haya gente capaz de comprar tus discos o ir a un concierto, ya me conformo, con eso me quedo", dice.

¿Y qué le falta por hacer? "Muchas cosas, seguir creciendo, demostrarme que estoy abierto al crecimiento musical sacando canciones". También deja claro que algo que le hace muchísima ilusión es "tener un hijo". Y recuerda: "En el concierto que di en San Fernando subieron por sorpresa a mi sobrino, al hijo de mi hermana, al que adoro, al escenario, era una canción muy emotiva y resultó inolvidable. Imagínate lo que sentiré cuando sea mi propio hijo".

David es un enamorado del Sur, aunque ha tenido que aprender a vivir sin él. "Cuando me marché a Madrid me tuve que recorrer todos los garitos de cantautores hasta que conseguí un contrato con una discográfica. Echaba de menos a mis padres, a mi gente, todo. Ahora me considero un privilegiado porque con mi trabajo he conseguido permitirme el lujo de poder vivir a caballo entre el Cádiz y Madrid. Es fascinante poder estar cerca de tu gente, llamar a tus amigos y hacer terapia de grupo, pasear por la Barrosa...".

Pero el nuevo disco no es el único proyecto que tiene David DeMaría, que en breve abrirá un Café Teatro en Jerez junto a dos de sus amigos: el torero Juan José Padilla y el bailaor Antonio El Pipa. "Somos muy amigos y tenemos en mente llevar esta idea a buen término. Lo nuestro es estar cerca de la cultura, de las artes".

Pero David también es un gran deportista. Jugó hasta los 17 años en el equipo juvenil del Flamenco, club histórico de Jerez. El año pasado fue nombrado socio de honor del Cádiz, aunque también le ha tirado siempre el Xerez, el equipo de su ciudad. En Madrid le ocurre igual. "Soy más merengón, pero como soy amigo de Kiko también me cae bien el Atlético de Madrid, lo reconozco".

David DeMaría ha vuelto a casa. Dos años después regresa cargado de éxito y de experiencias como la que le proporcionará cantar de forma desinteresada en la prisión algecireña. Todo un gesto.

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