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Poseídos por la esencia trianera

  • Los Caños de Meca acoge las primeras escenas de la nueva película de Gonzalo García Pelayo La música y el recuerdo de Triana son las bases de este trabajo

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Triana vive, sobrevive y trasciende nostalgias. Es un estado de ánimo, un acorde que pone a trabajar a la memoria en busca de un tiempo en el que la música importaba. Triana es una esencia, una catarsis colectiva, una manera de afrontar el hoy y el mañana, un oasis sonoro donde alejarse del hostil mundo que nos rodea. Es una comunión de dolor, color y calor de fogata frente al mar. Triana es una posesión del más canalla de los demonios: el arte, nacido de raíz y carne, con acento andaluz y vocación universal.

Este fin de semana acoge Los Caños de Meca el inicio de rodaje de Todo es de color, la nueva aventura cinematográfica del director Gonzalo García Pelayo. Y, sin lugar a dudas, todo lo que lleva el sello del clan Pelayo, del que hay una nutrida representación en la grabación de este filme, supone un reto, una gustosa locura compartida en familia y cuajada de casi medio siglo de memoria sentimental dedicada a los miles de trianeros que siguen teniendo al grupo pionero del mal llamado rock andaluz, porque nace del sur pero se expande más allá de Despeñaperros, como referente.

A ellos va dirigida esta cinta, por ellos la impronta de Jesús de la Rosa, Juan José Palacios "Tele" y Eduardo Rodríguez Roadway -único superviviente de la formación- sigue tan fresca como el barro mágico con el que moldeaban sus composiciones. A todos se les ha convocado a través de las redes sociales y la página oficial de la película -www.todoesdecolortriana.jimdo.com- a participar en los momentos clave del rodaje: la visita al cementerio de Villaviciosa de Odón, donde reposan los restos de De la Rosa y Tele, la Alameda en Sevilla y Caños de Meca, lugar en el que está prevista la filmación de un concierto homenaje a Triana, en el que participarán Aljibe, Randy López (exmiembro de Mezquita y Medina Azahara) y Zaguán. "Los tres tocarán Hasta volver con la misma tonalidad y rítmica del original de Triana, cuando se van las motos", explica García Pelayo. Se refiere a varios vehículos cedidos por Yamaha España para la película, una suerte de road movie que transita por los espacios físicos y sentimentales de la biografía trianera.

Una presencia etérea representada por la música de la banda y corpórea con la aportación de Rodríguez Roadway, al que sólo el calculado azar del director y productor ha sido capaz de sacar de su retiro gaditano para participar en este largometraje. Sólo la devoción personal por Triana que alberga el que fuera artífice de sus discos más reconocidos era la idónea para afrontar un proyecto como Todo es de color: "La música es el guión de esta película, como en otras mías, no es circunstancial. Terminamos de mezclar el tema que le da título en la primavera de 1975 y quiero que se estrene el viernes antes de la entrada de la primavera del año que viene", comenta el también director de Alegrías de Cádiz, que supuso su regreso al cine tras 30 años de ausencia. Ahora repite escenario y también presencias, como la de la actriz Marta Peregrina. "Es un personaje muy diferente al de Alegrías de Cádiz, pero lo afronto con la misma ilusión", confiesa tras canturrear parte de la letra de Todo tiene su fin en la sesión de maquillaje y peluquería.

Y desde el epílogo a los orígenes de ese viaje motorizado hasta Los Caños se rueda Todo es de color. En el mediodía de ayer el espíritu de Triana chorreaba por las manos, los pechos y la mirada de la actriz madrileña Natalia Rodríguez en la primera escena que nace para esta producción, al calor de un espléndido día de otoño, muy cerquita del Faro de Trafalgar. Rodríguez, que tiene en su haber papeles en las series Amar es para siempre y Los protegidos y experiencias cinematográficas como la de 3 bodas de más, confiesa que "aunque conocía la trayectoria de Gonzalo, no había visto ninguna de sus obras. Espero que Todo es de color guste a los fans incondicionales de Triana. Mi personaje -que aún no tiene nombre definitivo, según confiesa la intérprete- sufre una transformación, la música de Triana la ilumina y piensa que Jesús de la Rosa le canta a ella. Hoy estamos rodando el final de la película, es un reto que te cagas. Es la primera vez que trabajo en Cádiz, soy fan del sur".

García Pelayo le da indicaciones a su actriz en la filmación de esta escena ambientada en un camping: "Salpícate. Tienes que ir muy concentrada, flipada con tu mundo de Triana, con cara de persona poseída por la música, por el ambiente... Siente que estás escuchando a Jesús mientras cuelgas la ropa". Con el torso desnudo, Rodríguez tiende en un cordel las sábanas blancas de la memoria del rock de raíz. Como si todo lo que anteriormente habían conocido sus ojos se esfumara al sonar los primeros compases del tema Abre la puerta, incluido en el primer disco del grupo conocido como El Patio y que ha sido reeditado en 2015. El resultado del trabajo de la actriz no puede ser más satisfactorio para el equipo de rodaje. "Ha exprimido Triana entero", afirman. García Pelayo asiente feliz.

"Yo quise subir al cielo para ver y bajar al infierno para comprender", reza la letra de esa hermosa composición. García Pelayo también desea dejar constancia de los episodios más dramáticos del contexto trianero. "En Castellar de la Frontera vamos a rodar una secuencia muy especial, distinta al resto, con influencias de Un perro andaluz y estética expresionista, sobre la gente que se quedó colgada de los estupefacientes, está dedicada a esos Hijos del agobio a los que ellos cantaban".

También la expedición motorista pasará por la Alameda de Sevilla, donde alrededor de "700 u 800 trianeros cantarán la coda final de Tu frialdad, será una escena cumbre de la película. Daremos un paseo por la calle que tiene Jesús en Sevilla, habrá también una escena de humor en un bar porque Triana en el escenario eran solemnes y armoniosos pero fuera de él muy chistosos".

Aunque forma parte de ese viaje que recorre la trama de Todo es de color, a Rosa Ávila no le hace falta trasladarse muy lejos para recordar la cercanía con la que vivió la gestación de la influencia de Triana. La conserva fresca en su memoria. Ávila, habitada y poseída también por el alma de la banda, es pareja de Javier García Pelayo, el que fuera manager del grupo sevillano y coguionista y actor en esta cinta. "De nuestro garaje salían las galas del grupo, siempre hemos sido como una gran familia. Tanto Triana como el rock de raíces siguen vigentes, en el bar del último pueblo perdido de España la gente lo escucha y se sigue emocionando. Triana son calidad, trascienden por sus letras y música y, sobre todo, hacían lo que les daba la gana, con el alma y el corazón. Eran pura tierra, auténticos", rememora.

Cuando el demonio del arte posee a los espíritus libres, surgen cosas maravillosas. García Pelayo continúa por esa senda libérrima de creación 40 años después del nacimiento del sonido Triana y su mente, como siempre, bulle repleta de proyectos. "Quería hacer una película paralela a esta pero he centrado toda la atención en ella y me he desanimado un poco. Todo es de color tiene mucha viabilidad, es más comercial y enseñable que las películas anteriores", admite el realizador. De momento ya ha recibido el apoyo de Canal Sur y de la Junta de Andalucía.

En el camino, una propuesta de rodaje "con Joaquín Sabina, si se deja, sobre José Alfredo Jiménez. Él ni lo sabe aún, a ver si se anima leyendo este reportaje".

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