Los Planetas arrancan ovaciones en la clausura del Campus Rock

  • J, Florent y Julián Méndez ofrecen un breve pero intenso recital en el Aulario La Bomba, con el que la banda granadina consigue meterse al público en el bolsillo

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La edición 2010-2011 de Campus Rock no pudo tener una clausura más entrañable. La mitad de Los Planetas ofrecieron sobre el escenario del Aulario La Bomba un concierto íntimo, tal vez algo breve, en el que los granadinos consiguieron meterse al público en el bolsillo con un recital que creció a medida que transcurrían los minutos y las canciones.

Hubo quien a la salida del evento lamentó la falta de músculo ("me voy a casa a escuchar AC/DC", dijo uno de los presentes), pero la ausencia de batería se suplió con un toque de intimismo que dotó a todas las canciones de una delicadeza que acentuó una atmósfera amarga en la que sobresalieron la voz y las letras de J.

Esto no quiere decir que la "banda" no gozase también de cierto protagonismo.

De hecho, uno de los grandes aciertos de la velada fue plantar a Julián Méndez (bajista habitual de Los Planetas) frente a los teclados. La guitarra espacial de Florent y el órgano de Julián generaron un sonido envolvente (y en ocasiones monótono) marca de la casa que hipnotizó a los presentes.

El repertorio ofreció pocas concesiones a la galería. Lejos de la complacencia, J y compañía echaron mano mayormente de canciones pertenecientes a los últimos cinco años de Los Planetas, aparcando sabiamente los estribillos que los hicieron famosos hace casi veinte años.

Empezaron con San Juan de la Cruz y siguieron con unas "alegrías" muy poco alegres en Señora de las alturas, pertenecientes a su último trabajo. Temas melancólicos llenos de imágenes preciosas que parecían extraídas de canciones populares andaluzas.

El romance de Juan de Osuna, que recordó a Triana, reforzó la impresión de que Los Planetas han virado hacia una suerte de flamenco espacial y psicodélico y de que J se ha convertido en un bardo de andar por casa.

Reunión en la cumbre puso el toque reivindicativo a la noche y arrancó ovaciones, coros y también lamentos, ya que el vocalista y compositor granadino empezó a insinuar que la cosa se acababa cuando aún no llevaban ni una hora de concierto.

Pensé que bromeaba, ya que dudo mucho que hubiesen podido salir vivos del Aulario cuando el público estaba empezando a calentarse, pero Alegrías del incendio fue la última canción del set, y con ella Los Planetas se ocultaron tras las cortinas del Aulario.

Pero bastó medio minuto para que J, Florent y Julián Méndez se subiesen nuevamente en al escenario y dejasen a los presentes con la boca abierta con el mejor tema de la velada, una versión amarguísima y con un precioso juego de guitarras de Volando voy, de Kiko Veneno.

El público, encandilado y embrutecido, obligó a los granadinos a ofrecer un segundo bis, que (esta vez sí) satisfizo los deseos de todos los presentes. Un buen día, elegida por la crítica musical patria como una de las mejores canciones pop de la historia, cerró el concierto y el Campus Rock de la mejor manera imaginable.

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