Perianes, un lujoso fin de ciclo '¡Viva la Pepa!'

 Ciclo 'Viva la Pepa. Música en las Cortes gaditanas'. Programa: Blasco de Nebra: Sonatas nº 5 y nº2; Haydn: Sonatas HOB XVI: 41 y 40 y Beethoven: Sonatas nº 12 y op 90 en mi menor. Lugar: Palacio de Congresos. Día: 5 de febrero de 2012. Asistencia: Aproximadamente 300 personas. 

Son varias veces las que he tenido la suerte de ver al pianista onubense Javier Perianes en distintos auditorios de la provincia de Cádiz, y cada vez que voy a verle, tengo la certeza de antemano que voy a escuchar música en estado puro. Todo lo demás sobra. Ninguna parafernalia. Nada de luces especiales. Nada de flores. Música, música y música. Pero eso sí, para poder hacerla, siempre a cuestas con un "Steinway & sons" gran cola. Lo mejor de lo mejor actualmente en el mercado mundial de pianos. 

Con todas las localidades disponibles ocupadas, el concierto se ajustó a la idea central del ciclo, es decir, a la música en torno a la Constitución de 1812. Para ello, Perianes seleccionó de su producción discográfica tres compositores: Blasco de Nebra, Haydn y Beethoven, y una forma musical: La sonata. 

Así, de su disco Granada Festival. Live recording, interpretó la sonata de Blasco de Nebra nº 5 en Fa# menor y la sonata de Haydn HOB XVI: 40 en Sol Mayor. 

De su trabajo discográfico Nebra, interpretó la sonata de Blasco de Nebra nº 2 en Si bem. Mayor. Las otras tres sonatas que conformaron el programa fueron las de Beethoven nº 12 op. 26 en La bem. Mayor y la op. 90 en Mi menor y la sonata de Haydn HOB XVI: 51 en Re Mayor. 

Perianes interpretó al compositor sevillano del siglo XVIII, Blasco de Nebra, de manera exquisita, delicada y poniéndole cariño a cada nota. Una experiencia verdaderamente especial escuchar en sus manos la obra de este compositor. 

El turno de Haydn estuvo desigual, ya que la primera sonata, la HOB 51, resultó de una interpretación más mecánica y menos brillante que la que cerró el concierto, la HOB 40, donde al acabar la última nota dio un brinco del taburete, como diciendo "¡Ahí queda eso!" 

Pero sin duda lo más esperado por todos los asistente (seguramente por ver los avances de este excelente pianista en los modos beethovenianos en los que trabaja últimamente), fue su interpretación de las sonatas de Beethoven (pese a ser, también hay que decirlo, lo que menos engarce tuvo con el leitmotiv del ciclo ¡Viva La Pepa!). Y la verdad es que no defraudó en absoluto. Su personalidad en la interpretación, a mi modo de ver, convive perfectamente con el carácter de la obra del divino sordo, pese a que Perianes, cuando toca a Beethoven parece que no hiciera esfuerzo alguno. Sus manos abren, con delicadeza y mimo en cada nota, un frasquito de perfume diferente, aunque se trate en el fondo de una obra de carácter, como lo es la de Beethoven. 

En respuesta a los aplausos del respetable, interpretó, como propina, el Allegretto D 915 en Do menor, de Schubert, obra que tiene grabada en su disco Schubert Impromptus. Impresionante. 

Y con este fabuloso concierto acabó el mini ciclo ¡Viva la Pepa! Música en las Cortes gaditanas, que sumando a la oferta cultural de este Bicentenario, ha tratado de acercar a los amantes de la música la que se interpretaba inmediatamente antes, durante y después de 1812. 

Sin embargo, hemos echado de menos la participación de investigadores y músicos locales. Hubiera sido una excelente ocasión para proyectar allende Cádiz a estudiosos y virtuosos de estas islas, que no se ha sabido o podido aprovechar. Y otra ausencia notable, y asignatura pendiente: La música de ultramar. No olvidemos que algunas de sus señorías los diputados de las Cortes gaditanas eran naturales u oriundos de América y otras tierras que también eran España. Y que conste, que todo esto no está reñido con reconocer el altísimo nivel de los conciertos que nos ha traído este ciclo, pero al César lo que es del César (y a las Gadeiras también).

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