Pérez Villalta muestra un paisaje urbano divertido y desaparecido

  • El artista tarifeño inaugura 'Arquitecturas encontradas', una colección de fotografías de imaginativos edificios que tomó entre los setenta y los ochenta · La serie se expondrá el próximo año en Cádiz

Había una discoteca en Benidorm que tenía forma de ovni, en tiempos en los que la gente se hacía la valla de la entrada de casa con botellines de cerveza. Es algo pop y friki, insólito e imaginativo, muy creativo en definitiva. Son los edificios que Guillermo Pérez Villalta fotografió desde 1973 a mediados de los ochenta. Iba con su coche, veía una joya de esas, lo detenía y la retrataba. Tomó 600 imágenes y lo tuvo que dejar porque se convirtió en algo obsesivo. Parte de ese material, 60 fotografías en concreto, están por primera vez expuestas al público desde el jueves, bajo el nombre Arquitecturas encontradas. En el edificio Kursaal de Algeciras hasta el 22 de diciembre. Se pueden ver todas en realidad, en reproducción de diapositivas.

La muestra, que está organizada por la Fundación Dos Orillas, podrá verse en la Sala Rivadavia de Cádiz del 23 de enero al 1 de marzo del próximo año, de la mano de la Fundación Provincial de Cultura.

En 1973 Pérez Villalta estudiaba arquitectura. Un amigo se fue a vivir a Valencia, al barrio del Cabañal, cerca de la playa. En una visita atendió al fabuloso diseño de sus casas, hechas por los propios propietarios con enorme "versatilidad de ideas", al margen, claro, de los dictados que el artista tarifeño recibía en las aulas. Ningún profesor instruía en edificios con forma de ovnis. Aquello maravilló a Pérez Villalta, que decidió recorrer el litoral mediterráneo español y marroquí en busca de hallazgos "fuera de la ortodoxia", construcciones de poderosa originalidad.

El resultado de su trabajo es hoy en día una mirada nostálgica al pasado, a paisajes urbanos más frescos e ingenuos. Muchos, casi todos, acabaron bajo la piqueta, para dejar su espacio a promociones que parecen "producciones en serie". "La uniformidad cada es vez es mayor. A partir de los ochenta se han hecho pocas cosas interesantes", censura Pérez Villalta, que ha de reconocer que en estos tiempos carecería de sentido plantearse una tarea como la que realizó y en estos momentos muestra. "De lo más divertido y moderno que se ha hecho han sido las discotecas, pero también han desaparecido. Hubo también una época en la que lo que tenía más gracia eran los puticlubs. No hay la sensación de creatividad que había antes", reflexiona.

"Es una arquitectura que sería un patrimonio artístico interesantísimo, pero desgraciadamente ha desaparecido", abunda.

En la presentación de la muestra, el artista tarifeño estuvo acompañado de Paola Moreno, vicepresidente de la Fundación Dos Orillas, quien consideró un "orgullo" poder contar con la labor de un artista como Pérez Villalta, del que se declaró admiradora. "Nunca se le da el sitio que debería tener. Es uno de los grandes artistas de nuestra tierra. Allá por donde va nos hace una gran promoción", argumentó.

Pérez Villalta, por cierto, expone en un edificio de cuyo diseño es autor. Un edificio original e imaginativo, que seguro hubiera fotografiado en aquellos tiempos.

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