Perera, ganador en Castellón con el toro bajo mínimos

  • El matador extremeño ha dejado claro su propósito, estrategia y armas para hacerse con el mando del toreo en dos faenas técnicas, artísticas y valerosas

Perera ha ganado el primer asalto de la temporada con una magistral actuación, premiada con tres orejas, en la recién finalizada Feria de la Magdalena, en Castellón, en la que ha dejado claro su propósito, estrategia y armas para hacerse con el mando del toreo.

Un Perera exultante y en estado de gracia taurina por la capacidad técnica, artística y valerosa de sus dos faenas. Nadie en esta feria ha toreado con más aplomo, más despacio y más inspirado que Perera. Y eso le da marchamo de máxima figura. Una catalogación paradójicamente limitada por su mismo significado, según la equivocada interpretación de los propios profesionales, al entender y procurar que cuanto más grande es la aureola del torero menor tiene que ser el riesgo a correr frente al toro, para lo que tratan de limitar la pujanza del animal.

Dicho más claro: la sombra del afeitado ha sobrevolado en el ciclo como una peligrosa amenaza de cara al futuro, desnaturalizando la verdadera importancia del espectáculo. Es por ahí por donde no hay que pasar, precisamente cuando más se especula con el riesgo que, a propósito, encarna la forma que tiene de torear el polémico José Tomás, adulado hasta considerársele como una especie de novio de la muerte por muchos medios generalistas que no conocen en detalle estas circunstancias. Cuando resulta que Tomás procura anunciarse con dos toreros que no aprieten, evitándose así la competencia, además de elegir toros chicos y sospechosamente romos.

El nombre sólo de Tomás llenó la plaza de Castellón de forofos e incondicionales de todas partes del mundo, aunque también se notaron los que tiene en contra por sus excesos y tropelías. A pesar del medio toro que tuvo, entusiasmó por su inmovilidad y ajuste, solemne expresión del toreo singular y proverbial. Se diría que ha podido nacer una competencia no esperada, espontánea y natural. Claro que haría falta que ésta se sustentara sobre la autenticidad del toro, puesto que Tomás estoqueó jandillas, y Perera zalduendos, a cual de los dos más birrias de presencia. A ver si se aplican el cuento.

En la corrida de Victorino Martín estuvieron hechos auténticos jabatos los tres toreros -Antonio Ferrera, López Chaves, y Luis Bolívar dieron extraordinaria talla de valor, oficio y ambición.

Corrida aceptablemente presentada, la de Manolo González y González Sánchez-Dalp, con la que los mediáticos Fandi, Cordobés y Rivera Ordóñez entretuvieron a los sufridores que aguantaron bajo paraguas. La tarde de los jandillas, Esplá estuvo pinturero en uno y escaso en otro, y a medias Tejela a pesar de una oreja. Con los zalduendos, El Juli se esforzó sin toros, Manzanares cuajó una bella faena sin espada.

También decepción ganadera en los toros de la Reina y del Tajo, con los que El Cid obtuvo una oreja que es triunfo menor por poca ambición. Peor Talavante, tan valiente como torpón, y sobre todo Cayetano, sin ganas ni recursos.

En la buena novillada de Fuente Ymbro, el nombre refulgente de Abel Valls con cuatro orejas y un rabo. Algo opacado Diego Lleonart, y con escaso futuro Dámaso González. De los rejoneadores, muy bien Cartagena.

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