La Crítica

Pastora imperial

Esta bailaora no necesita crear una línea argumental para que su obra se entienda, como hacen muchos de sus compañeros en algunas muestras y festivales. Que si tiene que hacerlo, lo hace. Pastora tiene la virtud de conmover con su mensaje artístico de una manera directa e inmediata con la expresión más básica del flamenco, o lo que es lo mismo, cuando la trianera baila dejándose llevar por las voces y el compás de la guitarra es cuando adquiere la dimensión más grandiosa.

Su figura posee una flamenquería sin igual. Defiende la espontaneidad de una cultura que está en continua evolución, pero en la que impera la necesidad de volver a los orígenes constantemente para no perder el norte. Ese parece ser su patrón. Desde el vestuario hasta el atrás está en perfecta consonancia, una armonía que aporta sentido al mensaje: el baile costumbrista de Pastora. No por ello resulta un baile antiguo y desfasado, sino que contiene una técnica afilada y un braceo que embruja y engancha.

La noche fue mágica, y eso que faltó uno de los artistas que presentaba el cartel. Ara Malikian no pudo asistir al concierto por problemas de salud y pospone su actuación a la noche del domingo, concluyendo así la muestra dedicada a Paco de Lucía en esta tercera edición. Al faltar este artista del violín el aforo fue menor que las noches pasadas, pero el que estuvo lo vivió.

Fue por esto que Pastora se encargó de todo el concierto ampliando su repertorio de bailes, que fueron desde los pregones a la seguiriya, pasando por la soleá por bulerías. Todos y cada uno de los estilos interpretados estuvieron a la altura de la cita, con un público que disfrutó al cien por cien de una mujer de raza que se prestó al disfrute. Llevó a escena su espectáculo Pastora baila, que estrenó en el año 2013 y que tan buenos resultados le ha dado.

La visión interpretativa de esta sevillana de orígenes trianeros es enorme. En su casa, en la que todos sus miembros tienen sangre de artista, ha conocido la vanguardia de la mano de su hermano Israel, hecho que le permite expresar un discurso más abierto, sin perder la esencia, pero con una mirada renovada.

Así, Galván estuvo enorme en las bulerías que realizó como homenaje a Triana, derrochando compás y soniquete. Se colocó su delantal, su matojo de romero en el pelo y, sin tacones, dio una clase magistral de la esencia dancística del castizo barrio sevillano. Una serie de patas unidas entre sí que mantienen al público en la máxima expectación. Sublime. Quiso rescatar del olvido a las marianas, estilo que apenas suena en la actualidad y que requiere de una precisión musical importante que no parece resultarle difícil.

No triunfó sola. Estuvo acompañada por un grupo de primera que la impulsó al tremendo éxito final. A la guitarra estuvo El Perla, que además realizó un número en solitario por bulerías, con gran destreza. También la acompañaron las voces potentes de Rubio de Pruna y Jesús Corbacho, a un gran nivel. Petete, que en principio sólo tocaba las palmas, se marcó unas alegrías con gracia y desparpajo.

Pastora derrochó sabor, olor y color, un auténtico espectáculo en el escenario.

PASTORA GALVÁN 

Baile: Pastora Galván. Cante: Rubio de Pruna y Jesús Corbaho. Guitarra: El Perla. Palmas: Petete. Lugar: Parque María Cristina.Fecha: Martes, 19 de julio. Aforo: Medio aforo. 

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