París se vuelca para despedir al rockero Johnny Hallyday

Los cronistas tienen que remontarse a los multitudinarios funerales por el escritor Victor Hugo, en el siglo XIX, para encontrar un parangón a la despedida que París tributó ayer al rockero Johnny Hallyday, ya en el Olimpo de la cultura popular francesa.

La conexión emocional del cantante con todo un país, desde las capas más populares a los dirigentes políticos que también acudieron a rendirle homenaje, cristalizó en la presencia de centenares de miles de personas en unos abarrotados Campos Elíseos pese a que la temperatura apenas superaba los 0 grados centígrados.

El fenómeno "Johnny" es tan genuinamente francés que resulta complicado entenderlo fuera de sus fronteras. Fue el hombre que llevó el rock a Francia, un pionero, pero también un artista que supo siempre reinventarse para trascender generaciones. De la misma manera, no rechazó ser cortejado por casi todos los presidentes de la V República (menos por Charles de Gaulle, a quien se opuso en su juventud), que buscaron su halo para beneficiarse de la popularidad del artista.

La comitiva funeraria salió del tanatorio de Nanterre escoltada por más 700 motoristas, la mayoría a lomos de una Harley Davidson, como lo hacía el propio Hallyday hasta poco antes de su muerte, el pasado miércoles, a los 74 años. Dentro de la iglesia, el actor Jean Reno, uno de sus amigos más cercanos, apenas pudo leer con la voz rota el poema L'Escargot, de Jacques Prévert.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios