Pantallazo de rock

  • Los documentales musicales ofrecen joyas en torno a Brasil, Camarón, Led Zeppelin y Lou Reed

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Para (casi) todos los gustos. Ocho documentos musicales que, por sí solos, ofrecen mil y un argumentos a la afición de sones, ritmos y silencios. Este año, Alcances aporta luz y acción a la leyenda del tiempo de Camarón, la orgía de heavy metal de Led Zeppelin, las sombras de Woodstock, los colores de Brasil, el poder del soul y la música negra, la historia de Loquillo, las peripecias de una banda de rock o la tragedia sonora de Berlín a manos Lou Reed. Todas juntas, las cintas de la semana dibujan de un modo especial el panorama pasado, presente y acaso futuro de las músicas del mundo. Al encuentro. Para sacar muchas conclusiones, para escuchar y para bailar sobre la butaca, sin hacer el cafre, claro. Pantallazos de rock sin la esclavitud ni los corsés del deuvedé. Al aire (casi) libre y sin prejuicios.

El devenir del flamenco y del rock con acento andaluz -abstenerse lolailos- se justifica a las claras en la historia de La Leyeda del Tiempo, crónica del álbum que revolucionó las hechuras musicales de esta tierra. Camarón en estado impuro junto a una patulea de músicos verdaderos, los ensayos, la grabación, los vericuetos del disco, piezas inéditas y apariciones estelares del artista isleño, Veneno, Smash, Lole y Manuel y Sabicas junto a Joe Beck, reunión de guitarristas, génesis de la fusión de flamenco y blues-rock, años setenta y posteriores, transición de (casi) todo. Tiempo de leyenda brinda también fragmentos de un concierto de Camarón del 79, en el punto de mira de los puristas.

La leyenda de Led Zeppelin, precursores del heavy metal, paradigma y mística del rock como modo de existencia, caos, egomanía y excesos, suena como un trueno en el concierto en el Royal Albert Hall de 1970, que surge crudo y sin apenas aditamentos, incluido un solo de trece minutos del batería de John Bonham. Una salvajada de virtuosismo y electricidad, cuando no hacen falta palabras para ilustrar la azarosa vida del archiconocido conjunto, uno de los grandes de la historia del rock, descabalgado por la era del punk y la electrónica.

Otra anda de rock, Anvil, protagoniza una curiosa historia que narra precisamente su propia trayectoria, el sueño de una banda de rock hecho realidad.

El fin de la era hippy, el festival de Woodstock, muestra su cara más desconocida en Woodstock Now & Then, la historia paralela del festival de rock por antonomasia, a cuarenta años vista. Dicen que cuentan la verdad. Como si existiera. Topicazos de contracultura, ingenuidades varias, música de alta calidad, un mundo aparte, la comuna de la felicidad aparente y el descontrol de normas, el bastinazo en do mayor, y una generación de artistas insuperable.

Brasil rima con (casi) todo, así que Beyond Ipanema profundiza en el influjo de la música carioca en todo el mundo, la linda amenaza amarilla, desde Carmen Miranda a Os Mutantes, pasando por Stan Getz y Astrud Gilberto, de cómo Brasil conquistó el mundo y lo puso a bailar con ritmos tan sencillos y a la par complejos. En la misma línea, Soul Power se sumerge en el poder de la música negra, centrándose en los preparativos y la esencia del festival Zaire 74. La liberación según James Brown y compañía. La prueba palpable que todo, o casi todo, proviene de los negros, de África mismamente, y del grito de libertad de los pueblos.

Loquillo, leyenda urbana, grandilocuente título para el documental sobre el espigado y eterno rockero barcelonés, que además de contar su historia a su modo también acaba de publicar un libro en torno a sus tiempos gloriosos. De algún modo, el cantante de tantas piezas indispensables de los primeros años ochenta se reconcilia con su pasado, que es como decir Sabino Méndez, el ideólogo de Los Trogloditas, que pasa de puntillas por esta presunta leyenda. Méndez escribe ahora libros, y lo hace de categoría.

A la postre, otro precursor, en este caso del rock contemporáneo, el inefable Lou Reed, capaz de enfrentarse a sus propios mitos y de vencer a los fantasmas y de reinventarse cientos de veces, recupera su obra más oscura, Berlín, disco conceptual que resultó un fracaso en su tiempo y que ahora se transforma en espectáculo audiovosual y gran concierto. El documental se adentra en la revisión de Berlín ofrecida en Nueva York, similar a la que se pudo disfrutar, por decirlo de alguna manera tratándose de una pieza tan triste y desgraciada, en el teatro Cervantes de Málaga, dos veranos atrás. Lou Reed se mostró inmenso junto a una gran orquesta y un coro de niños cantores que quizá jamás hayan escuchado a la Velvet Undeground.

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