Al Pacino se tira al abismo Sandler

EEUU, 2011, Comedia, 91 min. Dirección: Dennis Dugan. Guion: Steve Koren y Adam Sandle. Fotografía: Dean Cundey. Música: Rupert Gregson-Williams. Montaje: Tom Costain. Intérpretes: Adam Sandler, Katie Holmes, Al Pacino, Allen Covert, Eugenio Derbez, David Spade, Nick Swardson, Geoff Pierson, Santiago Segura. Cines: Bahía de Cádiz, Bahía Mar, Ábaco San Fernando, Las Salinas, Yelmo, ábaco Jerez y Cinesa Los Barrios.

Todo lo que es diga es poco. Y además inútil. He escrito muchas veces que al público del antepenúltimo, penúltimo y último cine comercial americano (dentro o fuera de los Estados Unidos: allí donde triunfe) se le puede aplicar el concepto de la regresión de la visión o la regresión del espectador, dado el nivel lamentable y grosero que la comedia muestra, sin dejar de caer cada vez más bajo, en los últimos 20 años: los Farrelly, Roger Kumble y compañía.

En esta poco lucida compañía se integra Dennis Dugan, que ha perpetrado siete atentados a la inteligencia en connivencia con Adam Sandler. Algunos hitos de este dúo son Zohan, licencia para peinar, Niños grandes o Sígueme el rollo. Tal vez Jack y su gemela sea la peor, aunque haría falta un CSI cinematográfico que estableciera alguna forma de jerarquía entre estos despojos. Sandler se multiplica por dos, lo que ya de por sí es pavoroso. Una odiada y odiosa hermana gemela de visita. La visita que se prolonga. Y nada más.

Torrente triunfa en España, salvando los números de esa permanentemente enclenque criaturita -salvo tal vez en los años 30 y los 50- que es el cine nacional. Sandler triunfa en los Estados Unidos (lo que significa, casi siempre, triunfar en todo el mundo). Torrente y Sandler se unen en esta película (porque el Santiago Segura que aparece es torrencialmente vulgar). Y quien fue Michael Corleone o Sérpico se tira de cabeza a esta piscina de excrementos no sólo mentales en la que burbujean no sólo metafóricamente pedos (los duros estudios del Hollywood clásico trataban infinitamente mejor a los actores que el mercado, sus agentes o ellos mismos). Si esto no es el Apocalipsis, se le parece.

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