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Ordovás, la libertad de vivir y de programar

  • El histórico periodista musical, fundador de Radio 3 e impulsor de La Movida, presenta libro en Tutores del rock

El periodista y crítico musical Jesús Ordovás, durante su intervención ayer en el ciclo Tutores del Rock de la Universidad de Cádiz. El periodista y crítico musical Jesús Ordovás, durante su intervención ayer en el ciclo Tutores del Rock de la Universidad de Cádiz.

El periodista y crítico musical Jesús Ordovás, durante su intervención ayer en el ciclo Tutores del Rock de la Universidad de Cádiz. / fito carreto

Se acuerda Jesús Ordovás de cuando se podía veranear en Zahara de los Atunes sin arruinarte, de cuando se acampaba en la playa, de cuando se podía bañar desnudo en la mar y fumar hierba en la orilla.Se acuerda uno de los fundadores de la imprescindible Radio 3 de cuando en Onda 2 y en la propia emisora pública nacional pinchaban exclusivamente la música que les gustaba y de cuando se hacían programas musicales en Televisión Española antes de que algún ejecutivo de un piso perdido diera orden de cancelar los espacios sin motivo y dejar deambulando por los pasillos de la televisión de todos a gente como Paloma Chamorro o Lolo Rico. Se acuerda el impulsor y el creador del término La Movida de los tiempos de la Fiebre de vivir (título de su último libro) pero también de "la caída en picado" de la libertad de expresión "desde mediados de los ochenta hasta nuestros días".

De todo esto, y de mucho más, sobre todo de aquel movimiento bautizado como el rollo que aglutinó a las bandas y autores de rock españoles más influyentes de los años 70 en lugares como Madrid, Barcelona y Sevilla, habló Ordovás durante la tarde de ayer en el ciclo Tutores del Rock que organiza el Servicio de Extensión Universitaria de la UCA dentro del proyecto Atalaya. Una cita en la que el histórico periodista presentaba su último libro confeccionado con la recuperación de algunas de sus entrevistas a músicos, críticos y productores tan influyentes de los setenta como Gualberto, Gonzalo García Pelayo, Pau Riba o Sisa, entre otros. "Muchas de ellas hechas durante los 4 años que estuve por todo el país entrevistando a gente para un programa de 40 capítulos de televisión española que ahora tendrán en un cajón perdido...", se quejaba Ordovás, rotundo, crítico y brutalmente sincero en su opinión sobre la programación musical de la televisión y la radio pública. "Ahora los programas musicales son inexistentes, bueno, menos esa gilipollez de Cachitos de hierro y cromo que ponen 15 segundos de actuaciones del maravilloso archivo que tienen para, a continuación, reírse de los pelos de aquel, la ropa rosa chicle del otro o del pantalón que le apretaban los huevos a éste. Que al parecer tiene mucha gracia pero considero que reírse de la historia musical de este país desde una cadena pública es vergonzoso", sentenció el periodista gallego que tampoco se cortó al recordar el vaivén de horarios al que se vio sometido su programa Ipop (que sólo durante un año se emitió en la 2) y la intempestiva franja que se impone a los Conciertos de Radio 3.

"En los 60, incluso con la dictadura, había mejores programas musicales que ahora"

"Los mejores programas han tenido una vida efímera y una muerte abrupta", resumía la actual "situación catastrófica" de la difusión musical de nuestro país mientras que se congratulaba de que "afortunadamente en los 70 esto no era así" y señalaba la paradoja de que "aun en con la dictadura en vigor, hablo de los 60, había mejores programas musicales que ahora y los grupos podían ir a tocar incluso en directo a la televisión".

Y en los 70, "la época más creativa y revolucionaria de la música de nuestro país, y de las menos estudiadas", reivindicó, se centra esa Fiebre del vivir de Ordovás donde además de las entrevistas y numerosas fotografías de la década (entre ellas una instantánea de él mismo en la portada) incluye la reproducción íntegra del ensayo¿De qué va el rrollo? que publicó en 1977 y donde el periodista ponía ya en el mapa ese movimiento cultural todavía underground y que terminaría de explotar en la década siguiente poniendo, así, los cimientos de lo que sería La Movida.

De todo ello dio buena cuenta en una conferencia didáctica, preñada de anécdotas y con dos o tres escuchas (abriendo con El garrotín de los Smash, cerrando con Sábado a la noche de Moris y paseando por Noia de porcelana de Pau Riba y la actuación de Silvio y Luzbel en Salta la tapia) en la que se remarcaron nombres definitivos del rock andaluz (Ricardo Pachón, García Pelayo, Triana, Lole y Manuel y Kiko Veneno...) y de la escena nacional. Sellos, festivales, productores, músicos. Y sus logros, y sus duquelas. Todo en el libro y la cabeza de Ordovás, un oasis en el desierto de la desmemoria cultural de este país.

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