Once cortes para la sorpresa

  • El nuevo disco esconde, unidos por la guitarra de Nono, tributos al flamenco, tanguillo o jazz

La escucha de Al filo de la medianoche está plagada de sorpresas. Si la sola lectura de los temas ya lo es, el tratamiento que se da a cada uno de ellos garantiza una amplia y variada gama de colores y sensaciones. Cada uno de los cortes traslada a un universo y todos ellos están enlazados por la guitarra de Nono que les aporta, además, interesantes arreglos. Un solo de trompeta de Jerry González evoca el Soy Gitano de Camarón y, de inmediato, entra la banda llevando los acordes del viejo Caravan al terreno de los tangos flamencos cantados por Eva Durán. Flamenca es también la voz de la flauta de Jorde Pardo en el tema de Manzanita, que suena tan fresco como siempre. Vuelve la cantaora Durán para impresionar un recuerdo a Víctor Jara lleno de serenidad. El ritmo se tornará trepidante y gaditanísimo con Los Duros Antiguos, no en vano son Chano y Tito -éste a la mandola- los que acompañan a Nono. Y de nuevo, tiempo para la templanza con la voz de Carmen París en la composición de Legrand.

Gladston Galliza pone voz al clásico de Vinicious de Moraes con el taconeo del bailaor David Morales de fondo. El brasileño volverá en el tema que cierra el disco, Conil, belleza singular, que se sitúa en el mismo tono naïf de la canción Atún y Chocolate de la anterior grabación. Entre medio, Eva Durán aborda el estándar que da nombre al disco y el himno asturiano se convierte en una delicada balada de jazz donde los metales compiten con la frescura de la guitarra. Según Nono "es como si John Coltrane se hubiese comido una fabada". Quedan dos temas más y los dos son composiciones del guitarrista. "Canaster" es un anglicismo por él creado para bautizar unos tangos canasteros que suenan a Camarón, y bajo el curioso nombre de "Bluesguillo", que se explica por sí mismo, nos encontramos con otro tema intenso donde vuelven a brillar los metales.

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