Octavio Chacón, triunfa en el festejo de Feria de Chiclana, con tres orejas

  • En la novillada sin caballos Vela y Juli cortán un trofeo y Jesús Arroyo obtiene dos

Afortunadamente el levante no molestó tanto ayer a los toreros como en la jornada del viernes a los novilleros sin caballos y se pudieron vivir buenos momentos en la corrida de toros en la que Octavio Chacón resultó triunfador al cortar la oreja de su primero y las dos del quinto de la suelta.

Se lidió, con un aforo próximo a la media plaza, un encierro de Hermanos Vilariño, de "La Cantora" en Medina Sidonia, un dato que resaltamos porque fue la primera vez en Chiclana en que, dada la proximidad de la finca y el carácter desmontable de la plaza sin las instalaciones más adecuadas, se verificaron los reconocimientos preceptivos en esta clase de espectáculos en la propia finca. El ganado resultó de buen juego y con calidad, si bien la falta de fuerzas de algún ejemplar condicionó la lidia.

José Antonio Canales Rivera abrió plaza cortando una oreja de cada uno de sus toros con sendas estocadas, la del primero precedida de un pinchazo, pero no quiso salir a hombros.

Octavio Chacón también alcanzó el éxito -reaparecía tras la cornada de Los Navalucillos- y mató a sus dos toros de sendas estocadas muleteando con relajo y muy despacio a su primero y brillando con el capote ante su segundo.

Davíd Galán le cortó la oreja a su primero pero falló a espadas con el último de la suelta recibiendo aplausos en la despedida.

En la tarde del viernes, con tres novilleros de escuelas en la plaza, el viento sí que molestó a la terna, una pena cuando se cuenta con un buen encierro de erales de Hermanos Torres Gallego que dio muy buen juego.

Jesús Vela, de Chiclana y alumno de la escuela de la Peña Francisco Montes "Paquiro", sumó oreja y ovación en su lote: mostrando sus particulares destellos, encontró más dificultades para acoplarse con su segundo oponiendo voluntad al aire.

Jesús Arroyo, de la escuela Municipal de Tauromaquia "Rafael Ortega" de San Fernando, le cortó una oreja a cada uno de los novillos de su lote, tal vez los mejores de la tarde, cuajando una actuación muy notable.

Francisco Montero "El Juli" de Chiclana no se quedó atrás ni mucho menos, poniendo banderillas a sus dos erales. Le cortó la oreja a su primero y malogró con la espada lo bueno que le hizo al que cerró plaza.

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